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Viviendo con el enemigo.

Viviendo con el enemigo.

Caroline Carraway

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Capítulo

Trevor y Maxine parecen tener una relación perfecta, ambos se han graduado de la universidad, viven juntos y están más enamorados que nunca, pero no todo es color de rosa, porque la vida profesional de Maxine está estancada, lo que la obliga a enfrentarse a la posibilidad de una oportunidad importante a kilómetros de distancia de Trevor. Maxine tendrá que decidir entre su carrera como periodista o su relación con Trevor, que se verá en problemas, sobre todo, por Ian James, su hermanastro, con el que tendrá que vivir. SEGUNDA PARTE DE "BAJO LAS SÁBANAS DEL ENEMIGO”

Capítulo 1 Prólogo.

Maxine.

Envío mi portafolio de trabajo por decima vez en esta semana, estoy cansada, no he dormido nada y estoy frustrada profesionalmente. Han pasado casi seis meses desde que me gradué de la universidad y aun no he conseguido un empleo, ¿Por qué nadie quiere contratarme? Sé que mi trabajo no es digno de un nobel, pero soy una buena periodista, o eso creo yo, porque entre mas hojas de vida paso, más me convenzo de lo contrario.

Cierro la computadora portátil y la dejo sobre la mesita de centro, levanto mi taza de café y voy al balcón del departamento, la vista es espectacular, el apartamento está perfectamente ubicado en uno de los sitios más prestigiosos de todo Flagstaff, supongo que esta es una de las ventajas de vivir con uno de los arquitectos mas importantes en TANER GROUP, Trevor se ha vuelto muy quisquilloso con los detalles, pero no me malinterpreten, me gusta que sea asi.

Miro el cielo lleno de estrellas y pienso en los difíciles que han sido los últimos seis meses, de alguna forma cuando estuve en la universidad estuve viviendo en una burbuja que no sabia que iba acabar explotándome en la cara, todo era perfecto, tenia el novio perfecto, un par de mejores amigos maravillosos, estaba estudiando la carrera de mis sueños y al final hice mis practicas en la empresa en la que siempre quise, creí que la vida seguiría ese rumbo, hasta que me di cuenta de que no era asi. No me quede con el empleo de periodista después de hacer mis prácticas, Adam y Tara se mudaron a otra ciudad, y aunque aún tengo a un fantástico novio, no puedo dejar de sentir que hay algo que me hace falta.

Mi teléfono comienza a vibrar en el bolsillo de mis jeans, yo lo saco y veo el nombre en el identificador, es mi madre.

–¿Cómo está mi periodista favorita? – chilla a través del teléfono.

Yo siento que el pecho se me hunde de la tristeza – solo soy una periodista de cartón, asi que no te emociones – le digo.

–¡Maxi! – me regaña, no le gusta que sea tan “Dura” conmigo misma, según mi madre es cuestión de tiempo para que consiga un trabajo, pero es que esta cuestión de tiempo se está haciendo demasiada larga e insoportable.

–Es cierto mamá.

–No, no es cierto, ya verás que cuando consigas el empleo de tus sueños vas a estar lamentándote por haberte dado tanto látigo.

–El empleo de mi sueño ya lo tuve, y lo perdí.

–Eran pasantías, Maxine, ni siquiera te estaban pagando – me recuerda.

–Aun asi me gustaba.

–¡Maxine, no! No voy a dejar que caigas en este abismo de miseria, hazme el favor y con la mejor actitud vas a esperar a que alguna de esas empresas te llame, estoy segura de que van a querer a una profesional como tú.

–Si, ¡Aja! – digo sin amino, aunque la entiendo, es mi madre y se supone que debe darme apoyo moral en los momentos más difíciles – mejor vamos a cambiar de tema.

–Si, me deprimes, Maxine.

–Yo tambien me deprimo a mí misma – digo y ella se burla de mí, yo tambien suelto una sonrisa lánguida y me recuesto en el balcón.

–¿Todavía vas a venir mañana?

–Si, mis planes no han cambiado, tampoco es como si tuviera un empleo al que ir, asi que no tengo nada que hacer…

–¡Maxine! – me grita – hoy estas insoportable y fastidiosa.

–Si voy a ir, mamá – la corto.

–¿Vendrás con Trevor?

–No, está muy ocupado con un proyecto reciente, es algo grande según lo que dijo, no puede acompañarme.

–Es una lástima, queria que estuviéramos todos juntos.

–Si, pero no será posible.

–Últimamente trabaja mucho, ¿Eh?

–Si, pero es mejor a que se quede en casa a hacer nada, como yo.

–Voy a colgar.

–¡Esta bien! ¡Esta bien! Dejare de lamentarme por mi patética existencia – lo digo en serio, si sigo a este paso voy a tirarme del balcón, y no creo que Trevor se ponga muy feliz si regresa a casa y se da cuenta de que estoy desparramada en la acera frente al edificio.

–¿Las cosas van bien entre ustedes? – cuestiona.

–Mucho – respondo – Trevor es el mejor novio que una chica podría pedir, va de la oficina a casa y de casa a la oficina, solo sale conmigo, está pendiente de mi todo el tiempo y no pierde cualquier oportunidad para hacer planes, es fantástico – sonrío de forma bobalicona.

En realidad, estos casi tres años que llevamos juntos han sido geniales, aun discutimos y peleamos como si fuéramos perro y gato, pero eso ya no es tan malo, porque después de pelear, siempre viene la reconciliación, y nada mejor que el sexo para hacer las paces.

–¿Mamá? – pregunto, porque ella se queda callada de repente.

–Max, estaba pensando en algo – chasquea la lengua – Harvey tiene contactos en el Washington Post, no sé porque no se me habia ocurrido antes, pero ¿Qué te parece si le pido que concrete una cita para ti?

–¡Mamá! ¿Una cita en el Washington Post? Eso seria casi como un sueño – chillo emocionada por primera vez en muchas horas – ¿De verdad crees que sea posible?

–Si, puedo decirle, es solo llamar a algunas personas, ya sabes como son los políticos con todo esto de los contactos.

–Corruptos, ¡Aja! – digo rápido para molestarla.

–Déjame decirte que hoy encabezas mi lista de personas no gratas – yo suelto una carcajada – podrías venir a Washington, quedarte con nosotros un par de días y ver que pasa.

–¡No sabes cuanto te amo en este momento de mi vida! – estoy al borde de las lágrimas, la posibilidad de trabajar en el Washington Post es lo mejor que me podría pasar.

–De acuerdo, hablaré con Harvey y te daré noticias tan pronto como pueda – yo escucho que la puerta principal se abre y me doy media vuelta, Trevor está entrando enfundado en su traje color azul marino.

–Perfecto, hablamos después, Trevor acaba de llegar.

–Dale besitos y saludos por mi – me pide antes de colgar.

Yo corro hacia la sala del departamento, tiro el celular en el sofá y abrazo con fuerza a Trevor, enrollo mis manos en su cuello, él deja su portafolio en el suelo y me abraza por la cintura al tiempo que se ríe.

–¡Joder! Esto si que es una bienvenida – dice en mi oído con su voz ronca y profunda.

Yo sonrío como una niña pequeña, me alejo un poco de él, pongo mis manos en su rostro y lo beso profundamente, meto mi lengua en su boca y el agarre de Trevor se vuelve mas firme en mi cuerpo.

–¿A qué se debe todo esto? – me pregunta con una sonrisa y el ceño fruncido.

–A que te amo – le digo y le doy un pico en los labios – a que estoy profundamente enamorada de ti y a que todo vuelve a tener sentido otra vez.

–¿De qué demonios estás hablando, Prior? – sí, Trevor y yo llevamos tres años juntos y aun asi no ha dejado de llamarme por mi apellido.

Yo lo miro a sus ojos negros y profundos y caigo en cuenta de una cosa, aceptar una entrevista en el Washington Post es abrirme a la posibilidad de mudarme a Washington, lo que significa tener que dejar a Trevor.

En cuanto lo pienso la sonrisa se borra de mi rostro, yo no quiero dejar a Trevor, y sé que por su trabajo él no puede irse conmigo, ¡Joder! Odio ser una adulta, ¿En qué momento la vida se volvió tan complicada?

–Nada, es solo que estoy feliz de verte – le miento en la cara y le doy otro beso – supongo que debes estar cansado, asi que ¿Por qué no vamos a la tina y te ayudo a relajarte un rato? – le pregunto de forma coqueta.

–Esa es una oferta que no puedo rechazar – él me da un mordisco rápido en los labios y camina hacia nuestra habitación.

Yo espero hasta que él desaparezca de mi vista y entonces le envío un mensaje a mi madre.

–“Olvida la entrevista” – texteo.

Vuelvo a dejar el celular en la mesita, y con todas mis ilusiones desinfladas voy con Trevor. Si las relaciones son complicadas, pues las relaciones a distancia lo son aún más, yo no creo que nosotros seamos capaces de soportar la distancia.

¿O sí? ¿Acaso nos amamos lo suficiente como para sacrificarnos de esa forma?

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