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Deseo compartido

Capítulo 3 Segunda pareja

Palabras:2183    |    Actualizado en: 28/10/2022

car

a hablar de lo que realmente está entre nosotros. Si no tomas una d

iz

pero ahora su mensaje era claro. No era solo una secretaria tratando de acercarse a su jefe, sino una mujer d

pero antes de salir de la oficina, pensó en Dulce. En el compromiso que h

ía que poner las cartas sobre la mesa, y no solo con Eliza, sino con Dulce. No podía s

o si llevara una carga pesada. Sin decir una palabra, se sentó frente a ella,

irme, aunque en el fondo, Ricardo sentía el pe

de temor y esperanza. Sabía

tó ella, intentando controlar la an

e sus avances y su intento de manipular la situación. Le dijo que la situación con ella había sido

o voy a permitir que Eliza siga interfiriendo en nuestra vida. -Tomó la ma

comenzaba a calmarse. Si Ricardo estaba dispuesto a tomar esa decisión, tal vez había una oportunid

lla? -preguntó Dulce, s

todas. No voy a permitir que juegue con nosotros. Te lo prometo. -Ricardo apret

icardo estaba siendo sincero, y aunque no sabía si podría olvidar por completo lo que habí

turo dependería de las decisiones que tomaran en los próximos días.

nfrentaría a Eliza, pondría un punto final a la situación y demostraría a Dulce que su amor por ella era lo más importante. Pero, e

rando, pero también sabía que cualquier enfrentamiento con ella sería complicado. La secretaria había sido persuas

suficiencia en el rostro. No pareció sorprendida al verlo entrar, pero algo en sus ojos refle

l, sin dar lugar a preámbulos. Se acercó al es

nado. No había lugar para rodeos ni excusas. -No voy a seguir permitiendo q

llaba una chispa de incredulidad, como si no pudiera cr

su silla con una sonrisa burlona. -¿Me vas a desped

enzaba a subir por su pecho, pe

o que estoy dispuesto a perder. Y no estoy dispuesto a

, que la carta que había dejado en su escritorio no había tenido el efecto deseado. La mirada de Ric

uesta a rendirse sin más. -Tú y yo sabemos lo que hay entre nosotros. No puedes simplemente igno

us palabras. Había pasado demasiado tiempo conside

ulce. Y si me sigues presionando, haré lo que sea necesario para que

mbargo, la joven secretaria no era alguien que se rindiera fácilmente. En su interior, una mezcla de furia y frustración hervía. H

ás, cruzándose de brazos, como si la situación estuviera bajo su control nuevam

un poco más, sin

ue no es tuyo, Eliza.

in decir más, salió de la oficina sin mirar atrás, dejándole claro que au

_____________

a de incertidumbre y esperanza. Había decidido darle a Ricardo una oportunidad, pero aún sentía el peso del dolor en s

o dejaban de ir y venir. ¿Y si Ricardo no cump

ibró sobre la mesa, interrumpiendo sus

nada se interponga entre nosotros. Te amo, y h

sintiendo un torbellino de emocio

, la puerta se abrió.

ntro de ella le decía que era hora de enfrentarse a sus miedos, de creer en lo que

tigo. No te voy a fallar. -Ricardo tomó su mano con firmeza

uscando una señal en sus ojos. Finalm

no quiero más mentiras, no quiero más dudas. N

como si temiera que ella pud

ce. No voy a dejar que nadie, ni El

ón. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero si Ricardo estaba dispuesto a lucha

ambos entendieron que el amor que se tenían pod

pesar de la promesa que Ricardo había hecho, el camino hacia la reconstrucción de su relación no era fácil. Aunqu

y dolor que había vivido. No podía evitar recordar las veces que él le había fallado, y aunque

o quería tener nada que ver con ella, pero aún sentía el peso de lo que había permitido que sucediera. No era solo su matrimonio lo que estaba en juego; su

dado profundamente resentida por el rechazo, y aunque no había hecho ningún movimiento directo hacia él en los días posteriores, no podía evitar pensar en cómo

lgo más que seducción y juegos mentales. Necesitaba algo que pudiera dividirlos, al

do, con una sonrisa que, esta vez, no tenía nada de amigable. Cuando él la vio, una alarma i

jo Eliza con una voz que sonaba demasi

podía evitar una confro

za? Ya te he dejado claro qu

lentamente, pero sin tocarlo. La atmósfe

hora sabes cómo es jugar con fuego. Y como todo fuego, cuando se descontrola, puede arrasar con todo. Yo te di

ue Eliza no se iba a quedar quieta. Algo en su actitud

a a funcionar. Ya tomé una decisión,

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“Es una historia de amor, confianza y redención, donde un matrimonio ejemplar se ve amenazado por la aparición de una tentadora y manipuladora secretaria. Ricardo y Dulce han construido una vida perfecta juntos, hasta que Eliza, la nueva secretaria de Ricardo, comienza a seducir a su jefe con intenciones oscuras, desestabilizando su relación. A medida que la atracción de Eliza se intensifica, Dulce debe enfrentar sus propios temores y la creciente incertidumbre sobre la lealtad de su esposo. Cuando Ricardo se ve atrapado entre su amor por Dulce y la persistente influencia de Eliza, se ve obligado a tomar decisiones difíciles que podrían costarle más de lo que imagina. La batalla por salvar su matrimonio se convierte en un juego peligroso donde la honestidad, la transparencia y la confianza son las únicas armas que tienen para superar la tormenta. ¿Será suficiente el amor que se profesan para resistir las tentaciones y las pruebas que se avecinan?”