, ropa cómoda, el neceser y los regalos de Navidad que ya tenía comprados para la familia. Mientras doblaba la ropa sobre
o, un Mercedes de gama básica que apenas usaban. No le gustaba presumir, y mucho menos en el pueblo, donde todos se conocían y cualquier coche caro habría sid
Holly que ya tenía su propio equipaje listo y una
ar antes de salir. Buscó la siguiente gasolinera y, justo cuando se desviaba hacia ella, el teléfono vibró en el s
toy po
anos se le tensaron sobre el volante y aceleró un poco, impaciente
vil con una mezcla de nervios e ilusión. Pero al desbloquearl
Erik. E
spero que vayan bien los ne
do bien. Cuídate" mientras maldecía por dentro. Llevaba todo el día sin recibir ni una palabra de Erik, y cada vez que
canciones favoritas, y Nancy, sola en el coche, se permitió cantar a pleno pulmón mientras conducía. Billie Jean
campo, leña quemándose en alguna chimenea lejana. Era el olor de su infancia, el olor de las Navidades de verdad. Cada vez que volvía al pueblo, le gustaba olerlo an
ura emoción. Hizo sonar el claxon un par de veces, y enseguida se abrió la puerta. Sus padres salieron a recibirla, sonrientes, abr
dó a sus abuelos, que la esperaban en el salón junto a la chimenea, y se acercó a la mesa central, donde como cada año, sin falta había una gran bande
un mensaje rápido a Jack, más
mi familia e
padre, que la observaba
stas Navidades. Tenía ganas de
teléfono y se se
eles, a cerrar un contrato importante. No sé si llegará a tiempo de pasar
l, y Nancy captó la sombra de pena que le cruzó la cara. En aquella familia, tan unida, tan tradicional, la Navidad era para estar todos juntos. Que alguien faltara solo se entendía
una sonrisa , lo importante es que estás tú aq
bien entrado enero. Tengo ganas de dis
decir nada. Pero en ese gesto había todo lo que no se atrevía a decir en voz alta: que la veía cansada, que la
s, agradeciendo en silencio estar de vuelta en el úni
las iban a ser las Navidades que
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