Cambié tu Destino
el embarazo habÃa sido posible y según los cálculos de Joe en 38 semanas aproximadamente tendrÃa lugar el
staba a la expectativa y daban gracias a la vida al tener la oportunidad de recuperar el tiempo perdido con Dean, el hijo de Travis; pero en esta ocasión todo serÃa distinto. DeberÃa avisarle a su hijo sobre la hora del ultras
gó nada más ingresó a la habitación 214. La enfermera en jefe sonrió ante su je
te – Mencionó casi para sà mismo -¿Sabes? DesearÃa conocer tu opinión respecto al caso, como verás no es algo que conciba aun – Sus
ón, jefe? – Le increpó la enfermera. L
nte - si quisiera una retahÃla técnica habrÃa llama
ma –Sus palabras hicieron eco en los oÃdos de Joe - de hecho me parece demasiado extraño que justo después de entreg
n por su especialidad no llevaba el caso, sabÃa por Santos q
emonios sucedió entonces? LlegarÃa al fondo del asunt
opinión, el médico encargado me trató de ignorante, menospreciando m
historia por favor Johana, necesito comprobar esa inform
de se encontraba exhausto, convocó una junta de emergencia al encontrar un hallazgo aún más preocu
erso! Tremenda sorpresa se habÃa llevado mientras revisaba su historial, se topó con un medicamento que era prohibidos en el embaraz
joven permaneciera inconsciente, razón por la cual indagó todo el dÃa y llamó a las personas encargadas de dichos procedimientos; no obstante, salvo una persona, nadie sabÃa que estos eran administrados a su
delito y lo peor de todo, no era que hubiese pasado en la clÃnica
imientos? No, Bárbara era una arpÃa, una persona arribista y calculadora, que gestó toda esa estrategia para conseguir un poco de dinero y casi lo habrÃa conseguido. De no ser tan desconfiado, nunca la habrÃan descubierto; la mujer logró seducir al médico encargad
los chantajes de Bárbara, su hijo tomó las previsiones pertinentes y aseguró la custodia del pequeño. Ahora, era el esposo de la muchacha y como tal estaba en su derecho de exigir una orde
ue sÃ, una vez disminuyera los efectos del medicamento, ella