mores. A Emily los primeros días le fue difícil super su relación con Oscar, que no paraba de llamar y enviar mensajes, hasta se había presentado un par de veces en el dormitorio
l y así distraerse un rato, esta al principio no estaba de acuerdo
sado, así que no poseía tiempo para perder. Tocaron la puerta de la oficina y el indico que entraran. Una
o – saludo
aquí – saludo s
de llegar y
tendrías que es
o ella y se acerco a él al ver que se
e – se acercó y le dio un pequeño
o. ¿Quieres acompañarme? – Hugo pensó en negarse, pero r
bien,
estaba complacida, sentía que necesitaba algo más, siguieron buscando y entraron a otra tienda, Hugo se quedo fuera contestando una llamada mientras Angelín miraba alrededor, cuando de pronto vio sobre el mostrador un juego de tasas pero están e
ita, pero esas ya
do llevar ot
rsonal, no hay otras como esas, puede llenar el
dígale al dueño cuando venga que demoran mas tiempo. – la depe
e quiera, pero esos ya están vendidos,
rrumpió Sara que salía d
de vestir supuso que no tenía bastante dinero,
gaste por ellas y así puedes compr
o, no está
nir en una semana señorita –
atención de Hugo y de la gerente de la tienda, ambos lle
nto serio a Angelín y est
pendiente no me lo quiere vender. – la gerente le lan
a semana antes y ya la cliente vino a recogerlas, no puedo hacer nada- explico la dependiente señalando a
e estaba en silencio y recordó que ella le había dicho que fingiera no conocerla, así q
as que quieras. – dijo mirando a Sara, esta miró el dine
inando de hablar arrojo el juego de tasas contra el piso, rompiendo cada una, luego se giro hacia la dependienta y l
lgún lado, pero no recordaba de dónde. Dentro de la tienda la gerente se disculpo con Hugo por
criminó por ser infiel a su esposo. Sara fue de prisa donde había dejado a Emily y le dijo que tenían que irse. Esta acepto sin oponer resistencia y se fueron del centro comercial justo para
es de traicioneros"- pensó y
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