“Él es, el hermano del amor de mi vida, quién desgraciadamente ya no está. -Una cosa quiero que tengas claro, que no me estoy vendiendo, y que yo siempre voy a amar a tu hermano -digo, mientras le clavo la mirada manteniéndome firme. Con un sutil movimiento deja su reloj sobre su escritorio, y vuelve a mirarme, pero ésta vez me clava sus ojos tan oscuros. -Y yo no quiero que te confundas, que tengas muy claro que... Yo, no soy Él. «Y jamás lo serás» «No soy él»”