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Un heredero de sangre

Capítulo 2 CAPITULO dos

Palabras:1624    |    Actualizado en: 16/12/2021

nana! __ Si vas a llamar

más lejano de la mansión, marcó rápidamente, esperando que el hombre, contestara pronto. Este

segunda, contestó después de unos segund

ué su

la niña ya

¿ya soy abuelo?",

pero!

?, ¡Piedad responde!

l, al sentir el tibio aire caer sobre su nuca. Lentamente fue bajando la mirada, y sintió la sangre caer a sus pies, cu

el teléfono en su lugar, para luego, girar su cuerpo y quedar, frente a frente, con su jefa. Aquella

empo que abofeteaba con ambas manos a Piedad. __ ¿

tartamudeo, queriendo explicar

l señor Diego, para informar

¿oh qué?, gruñó rabiosa. Piedad intentaba e

ahora mismo

atrevas abrir la boca! ¡porque de hacerlo, te mato!

orra!, le juró que no diré n

verte! Te pague una buena cantidad de dinero, c

rika, ella necesit

e encargo yo. Gritó con fu

or mis cosa.

do lo echaré a la basura" ¡

nsion, aunque gritaba y lloraba con fuerzas, su llan

dejó caer de rodillas, miraba fijamente al oscuro cielo, para tra

dirigió a la vía principal, abrazada con sus pr

lgun taxi, con su ropa mojada y temblando de frío, entró al auto y se dirigió hasta

r que el pequeño aún iba a estar ahí, imagino que seguro las monjitas ya lo h

ntes nombrada como una loca, iba a reclamar el niño hasta que

niño, seguro irían a prisión, no, no podía ir a prisión, no hasta que le devolviera su hijo a Erika, no

s salieron, encontrarse con una mujer empapada de

n alegría subió las escaleras, la sonrisa dibujada en su

á mi nieto? ¡

n su mirada, G

ió muer

, exclamó

aste, aquel bast

cayó como vald

el frío rostro de su esposa, paso por su cos

encontró con su hija tendida e

xclamó con

su hija de esa manera, le partió el corazón, al recorrer l

u esposa, que se encontraba tras de él, agarro

ido que pudo la acomodo en el asiento del cop

ntras manejaba, no quitaba la mirada del volante,

segundos le miró, y co

rincesa! ¡por fa

iedo y la angustia se apoderó de él, pres

tró a emergencia g

ayada sobre sus brazos, Diego camino por lo

ebé en los brazos, en sus sueños, la adolescente sonreía mientra besaba a s

tación, su esposo no le contestaba la llamada, se quedó angustiada, d

colegio, tampoco deseaba que se muera, lo único que ella quería, era

despues que la corrieron de la hacienda, no tenia donde ir, esa casa

en la mansión Intriago, ahi sus padres se e

nacimiento de Erika, la niña de sus ojos, la amo como si fuera

arse a Dios, y lograr obtener el perdón qu

por el convento, hasta llegar donde se encontraban los bebés abandonados, se

as de llorar, todos esos angelitos habían sido abandonados por sus madres, había de todas la

busca del hijo de Erik

No hay recién nacidos?

on todos, resp

que se preguntaba. ¿Cómo? ¿Como era posible? si en la

onja, __ Por la noche nos encontramos en la puerta un

son los mas afortuna

Erika, ya había sido adoptado, le derrumbó todas las ilusiones que tenia de encontrarlo, p

ntento limpiarla antes que la noten, pero

ás. le dijo una de la monjas que

ló de sus ojos. Ella no se iba a coatumbrar, ella no podía acost

madres despiadadas abandonaban a sus hijos? pero sus lágrimas, eran de culpa, de dolor por haberle arreb

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Un heredero de sangre
Un heredero de sangre
“Los Rúales; son una familia millonaria que desde décadas atrás, vienen arrastrando su apellido. Lo an logrado gracias a las leyes que ellos mismo crearon. Cada veintidós años, debe nacer un heredero, quien en vientidos años más, será líder del imperio. Liderando así toda la fortuna bajo un contrato que estipula, dar un heredero antes de los treinta. De no hacerlo, el poder será quitado para ser entregado a otro de la misma familia. Por ello Santiago debe buscar una esposa, la cual le de el heredero que necesita, ya que la mujer que el ama, acabo de morir, de un cárcel terminal.”