“Melissa se vendió a Charles para salvar a la compañía de su padre de la bancarrota. Humillación, desprecio y rivales amorosos fueron lo que ella tuvo en su matrimonio. Afortunadamente, su amor la salvó de la desesperación. Ella estaba prisionera de sus besos suaves, sonrisas amables y miradas cariñosas. Si eso era un sueño, preferiría no despertarse jamás. Todos sus días fueron mágicos gracias a él, pero ese no fue el final de su historia. Después de todo, la vida no es un cuento de hadas. ¿Qué le sucedería después?”