e ha
in entender por qué el aire se había vuelto tan espeso. Torin
puedes cantarle la canción a tu cone
n pa
la habitación com
lágrima le bajó por la mejill
ndió descubrir que no me do
e levanté y caminé hasta el rincón más lejano de la antecámara, y Tor
la",
lo que
s dime l
a los ojos secos y la voz firme, de un modo que me
no al patio de atrás. Había un carruaje negro, de los Rooke, con las cortinas cerradas. Vi a dos hombres sacar a una muje
a e
rotegerla. Que Lucan Rooke había amenazado su vida y que fingir su muerte era la única
un n
ran de nadie. Hubo una tumba vacía que cavé yo mismo, con una pala demasiado grande para
Cuándo supiste que Lucan l
peles encontré una carta." Me miró a los ojos. "Esa noche Lucan vino a mi despacho. Por eso hice lo q
pareció
surré, "para manten
nerlas viva
e lo di
s perdido todo." Su voz se volvió un hilo. "Tomé la decisión equivocada, Briar. La tomé por las r
cada fibra de mi cue
e mi hija repitiendo las palabras de u
e no confiara en
o
qué lo
rque soy su hijo. Quizá porque ha pasado doce años en un sótano y ya no sabe en quién confiar.
estra puerta y P
un
Cu
respir
demasiado. Si llegamos an ella, nos llevará hasta Elspeth. Y mientras tanto..." Miró a Posy, que cantaba bajito a su co
cuchillo en el c
noche necesita que seas dócil. Necesita que creas que
vo mientras yo miento. Quiero
s confía
é larg
s nuevas, la cicatriz pequeña sobre la ceja que le hice yo una vez en un jueg
confío"
o
. Entraste a ese cuarto sin dudar. Peleas
su cara, algo s
ella", dijo. "
o se co
de la antecámara
on una sonrisa ensayada y l
ido, ¿por qué no sales a calmar a la man
ase de r
amiga la anciana Maren acaba de descubrir que los doce guerrer
eló la
una hoja de papel doblada, que dejó caer sobre el banco, al lado de Posy, "
sdobló. Leyó en voz alta, deletreando d
a, ven sola al Páramo de Hierro antes del anochecer. Si tra
ta so
"Pero creo que a Elspeth
/0/27255/coverbig.jpg?v=c2371e217491ee5c999bdf4604a824d6&imageMogr2/format/webp)