“Lo que nunca hubiera imaginado Isabella es que encontraría su muerte en las manos de su propio padre. En su último aliento se dio cuenta de que él y su novio solo habían fingido amarla por el dinero que su madre le había dejado. Pero el destino no la abandonó, y volvió a vivir en el momento en que tenía trece años. Con esta segunda oportunidad iba a poder vengarse y recuperar todo lo que había perdido. Los que la habían traicionado pagarían el precio de lo que le habían hecho y probarían un poco de su propia medicina.”