M
inarme en
i siquiera le recordarías al tipo de la bodega que pediste tu sándwich sin mostaza el fin de semana pas
na se haya quedado con todos los genes rebeldes", murmuré. "Todo mi ADN es
el Príncipe Imbécil porque necesitas este trabajo para mantener bien a los niños. Comida en la m
racias. No necesito estatuas de mí. Solo quisiera que no me trata
s, todos tendríamos comida en la
nios signi
oz. "Ni idea. Algo que decía mi mamá. La gen
fueras de Nueva York, justo al otro lado de la calle de Sienna y de mí, pe
de sol a sol todos los malditos días. Sueño con hojas de cálculo; ¿lo sabías? Literalmente tengo sueños con el estúpido
na. Pero sigue; no de
tro para salir a la calle, pero no me importaba. Todas las cosas que desea
y se mira al espejo para carcajearse y retorcerse el bigote como un villano malvado de cómic? Como: 'Mu
e bigo
. Concé
ieres salir de aquí?', sin que tuviera que pronunciar una sola palabra... Abdominales marcados, venas en los antebrazos; ay, Dios, cómo me gu
. No ay
Per
mismísimo comienzo de mi empleo en Bane que Ruslan era un imbéci
a visto esa sonrisa lo suficiente, aunque aparecía muy de vez en cuando, co
a respuesta era
niños todavía estarían en sus actividades extraescolares durante otros cuarenta y cinco minutos y Ben estaba en una especie de
ti", pedí mientras ab
do de tema", m
te. Dame
alí con ese chef presumido
antan los antebr
, la verdad. Las ostras, resu
que tuvist
cir. No todo el mundo tiene la oportunidad
mo para detenerla. "Ya capto la idea. Además, No digo que todo el mundo p
dó con mis
zoológ
e podría ver a s
de la plataforma petrolera, e
uno, estamos en el año de Nuestro Señor 2023, así que ya no es socialmente aceptable estigmatizar a las mujeres por su vida se
re todo la envidia la que hablaba. Hacía tanto tiempo que no tenía sexo que
¿sabes? O sea, no tengo tiempo y, aun si lo tuviera, no es que tenga exactament
gnorar a Ben. Pero solo... inténtalo, ¿okay? Prométeme que lo intentarás. Si hay alguien en tu vida con quien podrías imaginarte intentándolo, vale la pena arriesgarse. El
debajo de mí. Era un burrito de Taco Bell a medio comer. Obra de Ben, sin duda, junto c
lo lancé al bote de basura cerca
s con el
ro con el
a Hot Girl Yoga. Te amo con la intensidad incandescente de
o co
r se deslizó por el hueco entre el cojín y e
ncioso. Ni siquiera podía recordar la última vez que hubo tan poco caos a mi
omento,
areció en la pantall
jo. Estaba sonriendo con esa sonrisa que ella describió. Esa sonrisa que parecía decir: "Ven a la c
iciente para ver un poco de vello oscuro en el pecho y el borde de un tatuaje que no lograba distinguir bien. Flexionó lo
do", arrulló. "¿Veo si puedo h
cuenta de lo que estaba haciend
mis manos las que lo hacían, o al menos no se sentía como si fueran mis manos. Eran las manos enormes y poderosas
e su colonia. Había una risa tenue en el borde de su voz, como si supiera que todo aquello era una locura pero sigui
enes. Desapareció mi departamento desordenado y el olor persiste
colo
alie
cle que me encendía las
garme, Ruslan
ría que deslizara la palma por tu trasero desnudo con una caricia tierna antes de levantarla y darte una nalgada lo bastante fuerte como para hacerte soltar otro grito. Te volverías
ego se deslizó por debajo y las apartó. Estaba palpitante de humedad. Doliente de humedad. El sus
ría demasiado, demasiado. ¿Qué clase de castigo sería
ntra mis dedos. El Ruslan imaginario me tenía comiendo de la palma de su m
ronca. "Tienes razón, seño
de estaban mis dedos. Voy a lamer cada gota de ti. Al principio, será solo la punta de mi lengua. Solo un beso ligero y tembloroso en tu centro. Rozaré tu punto más sensible y tú empujarás hacia
esesperada. "Haré exactamente lo que quieras q
e ti. Luego separaré los labios de tu intimidad y llegaré más profundo. Meteré un dedo entre tus pliegues, luego otro, y los curvaré para acariciar las partes más profundas de ti, esas zonas que, con solo tocarlas, te hacen estremecer como
Me metía y me sacaba los dedos. "Por
cierta forma mientras muevo mis dedos así y vas a venirte para mí como mi pequeña princesa especial, ¿verdad? Lo sé. Tú lo sabes. Ambos estamos esperando el momento adecuado. Y está lleg
é?", grité. "¿Y
arruinado de mierda, como recordatorio de que, igual que tu corazón y tu mente y tu cuerpo y tu al
en la vida, incluso mientras mis labios formaban
y además fuera una compactadora de basura que me exprimiera de adentro hacia afuera mientras
robado este. La euforia de ello me atravesó en un relámpago interminable tras otro, hasta que finalmente, lo que pareció una
que estarían. Me dolía la garganta de gemir y estaba adolorida por tod
é para re
paralizada
uslan iluminab
ada estab
uenta de lo que estaba pasando, aunque mi
y dos segundos, había estado en
estado tocando con la fantasía más absolutamente sucia
grabando cada último gemido, jadeo, respiración y temblor que hice mie
oído todo el m
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