esino de su esposo? La idea era repugnante, pero a
ertiendo un poco de su licor en un vaso-. Tú ya entiendes este tipo de negoci
resía no
e hizo ver cuando
as y no te diste cuenta de que lo hizo -dejó caer su barbilla sobre sus dedos con amargura, también presente en sus ojos-. No quiero a alguien así en mi familia. Tu padre no me l
eso. No tenía argu
o es precisamente limpio. No puedo confiar plename
desde que supo su más grande secreto y
haberse casado con uno de los hombres más ricos de Berkshire era la heredera de su madre y ella, por ser la hija bast
rota. Su suegro indicó a uno de sus empleados que dejara pas
No desde esa noche a sus dieciséis años que, aunque fragmentos se escapan de su memor
nque el aroma masculino no lo er
ón en esa oficina con sólo dos palabras. Harper sólo observó al l
brá una sóla exigencia de su parte, ¿verdad? -la pelirroja s
ó que el odio en su interior se volviera mucho más grande. No era un monstruo fí
reando la imagen de un volcán en erupción al ver la cabel
ió hacia Lorcan. -No quiero malos entendidos para el futuro, ni personas
ó Harper con la mirada fría. -Porque
sus ojos, sin una emoción, en la p
to. Ella n
mpiden los insultos? -giró sus
e burdo para dejar claro lo ruin que son- giró su rostro haci
tampoco -refi
sus largas y tupidas pestañas se movió
rece esto. Sólo que yo no lo disi
o detestaba, si no le import
emoslo en que me da exactamente igual- mantuvo sus o
ál es el tuyo? -Harper se mordió la lengua, p
dable -el violeta de sus ojos brilló. -Y me repugna
d introdujo las mano
pensarlo -se giró hacia enfrent
arper usó la ironía y estaba segura
cruzó por
rroja causando que su suegro la aniquilara en sil
er que debes casarte conmigo, deja claro que no tien
eas sin fundamentos -manifestó dándose la vuelta con ese porte elegant
apeles del divorcio- la mujer detuvo
bía dicho
Un
i odiaba lo vulg
l girarse. -¿Y si no me pre
da si es necesario- la voz del mafi
el cumplimiento de tu d
ó con arrogancia. Para luego cambiar su gesto abrup
a y pronto sea viuda nuevament
matarme antes-Mateo se
aseguró ella, sus ojos
tás amen
sión -replicó con entereza e
s había probado el dolor no le ge
suerte, nece
y Harper, por primera vez, no
ó que el suelo se abría bajo sus pies, pero no dejó que su rostro traicionara sus emociones. Sabí
rá así la próxima vez- el pecho de la
dormitorio. Se retiró el anillo de bodas con rudeza y se miró en el espejo, una mirada violeta que todos llamaban def
/0/26849/coverbig.jpg?v=893eb463096f370f6a2fa6227372ce13&imageMogr2/format/webp)