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Al latido del pecado.

Capítulo 5 Los favoritos.

Palabras:1158    |    Actualizado en: 21/10/2026

lo analizamos- dijo Vito al llegar al lug

Salomé soltó el cinturón del abrigo con un suspiro, mientr

ntra el marco de la ventana mientras guard

ompromiso -levantó un dedo-. Dos, fue alguien que te gustaba hace

eo nunca haberme enterado -bufó ella-. ¿Tú sabes cuántos hombres importantes hay e

smo que el carro de tu papá. Y habla como si el mundo le obedeciera, ¿cuántas

ver "las partes buenas" de haber co...copulado con es

nos cachos de este tamaño en la cabeza- simuló con sus manos y Salom

u oponente e

ida-; si alguna vez te casas con Julian, al menos sabrás

mbas manos, soltando una risa q

ontra sus palmas-. Me s

e a Coco Mademoiselle- m

olo para descubrir que la botella de su perfume e

tal que enseguida le quitó su amiga-. Solo lanzaste el bolso con

ltar cuando lo tenga- el aroma que desprendía su bolso era

como estos- mencionó Vito al sentir el aroma impregnarse por todos

sestresarme- cerró su bolso para luego tocarle

migo al verla ir hacia la puerta. -Dile a

iró-. Porque si me descubren

burlar de Julian- dijo como si eso f

erta un poco más fuerte de lo necesari

cierto. No sabía cómo hacía para siempre recordarlo,

seguro que él no lo sabía y si estaba consciente, estaba convencida d

cesitaba buscar una, porque r

a del otro mundo. Sexo tenían hasta las ra

iva de siempre. Así se evitarían muchas cosas, como

lmente se preocupó por su

e las figuras más importantes de la política. No para ella, sino para Julian, el cuál tomó cada sugerencia y la dejó bu

os, sonrisas, poses en pareja y s

Cada paso que daba a la par de Julian era medido, ensayado, pero fluido. El vestido abrazaba sus curvas como una segunda piel, destacando su cintura y su presen

en cerca del escenario, lo suficientement

ían una pareja enamorada y en la política, la imagen era más que la mitad del trabajo. Aunque no era la única

lian hizo un leve gesto de cabeza hacia la izquierda,

mbio en

mbiente, como si algo, o alguien,

tras sus ojos se desviaban hacia ella, con ese gesto que siempre

us ojos a ella, mientras movía lo

la halagaban por cortesía o por obligación. Era una mirada pesada.

supiera que era ella. Llevaba máscara esa noche. Había luz tenue, otro nomb

ra po

algo en su mirad

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Al latido del pecado.
Al latido del pecado.
“Salomé Fierro creyó, alguna vez, que confesar sus sentimientos por un hombre como Johan Crown era una buena idea. Alguna vez... porque su rechazo no solo destruyó lo que sentía, sino que lo hizo con una frialdad tan brutal, que parecía querer ser recordado solo por la forma en que despedazaba emociones. Años después, Salomé es la prometida de uno de los candidatos presidenciales más ambiciosos del país. Sabe jugar el juego político. Sabe sonreír cuando toca. Sabe callar cuando conviene. Hasta que, en el primer debate entre los tres aspirantes a la presidencia... lo ve. Johan Crown. Más maduro. Más imponente. Más temible. Y sin embargo, más seductor que nunca. Con un aura arrolladora que envuelve su impecable cortesía y una mirada que la reconoce de inmediato: ya no es aquella chiquilla de universidad... ahora es una mujer imposible de ignorar. La tensión entre ambos no solo estalla. Se arrastra como un gas invisible, envolviéndolos, encendiéndolos. No hay lugar para ese tipo de relación. No ahora. No entre ellos. No en medio de una campaña presidencial. Los límites están claros, las consecuencias también. Pero... ¿Podrán respetarlos?”