e vista d
corazón latiéndome a mil. Sage se había ido antes, y siempre se olvidaba las
vuelto a olvidar las l
la pu
a mirada furiosa. De su mano colgaba una grues
trocedí hacia el inte
cerrojo. La cuerda se deslizaba por el sue
or qué e
no
uido de él cuando me d
mientas
s de los dedos índices, intentando parecer pequ
o. Tenía los dientes apretados. Las fosas nasales dilatadas
ando te dije que
hice ta
linó la barbilla. -No
O
e la cuerda en los brazos. Empujé el hombro hacia atrás contra su pecho. Moví el
s solo se a
élt
rucciones -dijo junto a mi oí
te
la boca. Me dieron arcadas. La saliva me resbaló por la
das como tú no les
alor estalló en
endes?
uego me levantó tirando de las ataduras y me empujó hacia el dormitorio má
qué te
itaras la virginidad. Y ademá
-Deja de ser una malcri
á así me de
a hasta la garganta ylo h
e desabrochó los vaqueros. Su polla saltó fuera. Lo miré con lo
ca y sé una
los l
a hacerlo. No
nte y mantuve
ientes. Una risa oscura escapó de su g
o podía respirar. Las lágrimas me llenaron lentam
. Él se romper
respirar
a, pero ya empezab
mento -se burló-
ar para tomar aire. En cuanto lo hice, ya estaba dentro de mí
te de atrás de mi cabeza, sujetándome en su sitio. Con l
n mi boca tanto como pudo. Cuando no pude aguantar má
control, Ha
jodan -b
uita descarada hasta que
más pa
l bolsillo de los vaqueros, tirados en el suelo. Lo miró y
o y co
ojos co
Y
el teléfono. Pulsé el botón verde.
ijo mi padre p
el lo acercó más a mi boca. Si h
o en la oficina
las finanzas del cuarto
centímetro. -Un poc
enía en la boca. Las lágrimas me corrían p
driosa mientras hablaba por teléfono con mi padre. Enredó una mano en mi pelo y
Evelyn -dijo papá-. Estaba pe
viendo la cabeza sin que él me obligara. Lo miré c
astante bajo para que papá
parece? -
i garganta. Echó la cabeza hacia atrás, con los ojos en
ras su semen me llenaba la gargan
con más calma. -Papá hizo
anta y me quitó el tel
nte sobre la alfombra, de hombro, y tragué lo que pude de él.
. Se sentó detrás de mí y deshizo la cuerda. Tomó mi man
era
caso y quédate aquí. -Se subi
rprendida de que fuera tan amable después de haber sido tan malcriada. La intens
e mí al pensar en Evelyn acercándose a Kael.
-
Ka
un vaso de agua. Mis manos est
bajo. Mientras Julian hablaba de poner a Evelyn bajo mi mando. Y Harlo
a que lo
go que no pudiera pensar en nadie más. Igu
da, envuelta en una manta, con los ojos
-Le di
o me miró. -¿Por qué
na sumisa cualqui
de tu mej
Y también la mujer a la que llevo dese
mente. Separ
o siento cómo lo manejé esta noche. Debería ha
uería de
detenerme. -
ría sentir algo. Sentirme querida. Desea
mé la cara entre las man
ló por la mejilla. L
uelvas a huir. Quédat
in
ama. Su cabeza descansaba sobre mi pecho. S
l? -s
im
ir siendo u
dad. -No te querría
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