¡Larga vida a nuestro
sueño. Gemí y enterré el rostro en la almohad
lar
e mi padre
ros te espe
salía. En el instante en que atravesé la puerta, estallaron fuertes vítores. Todos estaban allí. Hombres, mujeres y niños de di
os, nuestro Elegido!» «¡Que la Luna te bendi
a señorita Ophelia dio un paso adelante, sosteniendo un regalo bel
de calidez. «Oh, no ten
Elegido. Mañana es tu vigésimo primer cumpleaños, y todos estamos ansiosos
bre estalló. «¡Sí!» «¡Sí!» «¡Por nuestra libertad!»
resonaron
y depositó con suavidad el regalo en mi
envuelto. «De verdad no tenías por qué», d
me miraban me dejó sin aliento. No celebraban solo mi cumpleaños. Celebra
ían despertar. Y por pr
ocada? O, peor aún... ¿Y si mi despertar traía alg
e, p
itud desagradable. Se plantó frente a mí, con una sonrisa arrogante
esde que perdió a sus padres y a su hermana durante la guerra, me culpaba d
raría aquí», dijo, c
e fresco que podía conseguir, mientras fingía deliberada
een en una chica débil como tú. ¿De verdad piensan que vas a salvarnos? ¿Que nos
rbiendo la porquería
de sangre pura que ni siqu
e con suavidad, inten
o se llevó un dedo a la barbilla, fingiendo pens
cerca. «¿Qué
reina de los vampiros rebeldes? Tal vez la profecía no trate de salvar
ectamente a los ojos. «Ni
puedo esperar a ver
r a verte de pie frente a todos y averg
ás y le grité con ag
inútil!» me grit
oz profunda resonó de pr
e quedó p
único hijo del Beta Rowan y de Maureen; es u
A ella le gusta Frank y lo quiere para sí. Me ha advertido v
expresión era seria. Se detuvo a mi
le hables a Ela
a cambió de inmediato.
mpió Frank. Ella apartó la mi
tensó. Me lanzó una mirada fulminante antes de volverse hacia Frank. Chelsea re
lado. «No le hagas caso; no
nrisa apareció
acostumbra
i», dijo, extendiéndome un
to antes de tomarlo l
é, sonriendo mientras c
», dijo
uidado el pa
e abrieron los ojos. «Vaya...» Lo miré con incredu
hacia él, complet
ato le eché los brazos al cu
un tesoro
me devolvía el abrazo.
ndolo. «Esto debió de ser caro», dije, sacu
respondi
una ceja
wan y de Maureen.» Así que... Puse los ojos en blanco.
doy esto ahora porque mañana tal vez
eria, y dijo: «Mañana por la noche te conv
dejé de
Tendrás poderes que ninguno de nosotros puede ni imaginar.» Hiz
«No sé si todavía t
sin saber
ndo con suavidad el regalo en mis manos. «Qu
ocó con delicadeza el colmillo de lobo. «Todavía puedas m
mporta qué posición alcance, y no importa l
s ojos, apretando el r
. No me importa cuán poderosa me vu
Eres mi amigo, Frank.
mano y apre
s mi p
entras cruzábamos el campo. «Mañana e
e miró
. El día en que la sangre de hombre lobo y la
oción se iba reemplazando p
k lo
?» preguntó, cam
nada. Miré a través del campo, obser
preguntando qué clase de po
volvió
nacida con sangre de hombre lobo y de va
lo que m
no terminar
?» pregu
e lobo. Luego lo mordió un vampiro. Su cuerpo no pudo soportar las dos líneas de
rada. «Un
maneció e
apaz de distinguir entre amigo y enemigo.» Mi voz tembló. «Y al final empezó a cazar a las pe
acer
sangre vampírica toma el mando? ¿Y si me
«Preferiría no herir a la
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