itación, un poc
ión. De repente, un diminuto punto de luz roja parpadea desde una sombra oscura cerca de la moldura del techo y desaparec
ulso constante y rítmico
urrando- lo ha visto todo. El pánico me oprime la garganta, pero el instinto toma el control. Cojo mi móvil de la cama, enciendo la cámara y la muev
Dejo caer el móvil sobre el colchón; me tiemblan tanto las manos que apenas puedo cerrar los dedos. No pu
la mirada de Tim prometía sangre. Nathan también está sudando la gota gorda por ello, aunque lo oculte tras un muro de frío silencio. Lo veo en la f
esvanecido, dejando mi piel suave y limpia. Aunque sigo teniendo pro
anezcan antes de tocar la comida. Al verlo marcharse, me doy cuenta de que está dándole vueltas a algo en su cabeza -calculando, como siempre hace cuando siente que el suelo se le mueve bajo los pies-. Esto es lo que sé
a mi habitación, con la
Me quedo paralizada, con el terror subiéndome directamente al pecho. ¿Viene a por mí? ¿Qué he hecho ahora? ¿Acaso algo que dijo Tim ha aca
uerta, pegando la oreja a la madera y co
tiempo de dar un paso atrás antes de que me haya golpeado. Nathan est
nosotros. -Pensé que llevarte a ver a mis amigos arreglaría las cosa
n las manos apoyadas contra la colcha para evitar que temblaran. Me miró con ira, como si
ido, su expresión cambia. La rabia se suaviza hasta co
ués de todo, esta noche me vas a entretener. Bailarás para mí. Quiero ver e
anta fuerza que me duelen los nudillos. Un sudor frío me recorr
con una voz pel
pued
la!»,
í hubiera dado un salto físico al oír ese grito. Mi c
que pretendía, y mi voz se quiebra a pesar mío -no por valentía
ámpara de la mesilla. Los cristales se hacen añi
Él agarra algo más -una foto enmarcada, un jarrón, no sabría decirlo- y lo lanza también. Cada estruendo me hac
n un dedo tembloroso, ahogado por su propia
través de una lente, tengo que salir de esta habitación. Tengo que entrar en su santuario, el único lugar en el que nunca se me ha permitido poner un pie. Si la
jar los hombros. Miro directamente a sus ojos
voz firme, aunque mi pulso está a mil-.
un mechón de su pelo negro cayéndo
habit
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