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La Luna rechazada del Alfa Ciego

Capítulo 5 

Palabras:1881    |    Actualizado en: 24/09/2026

a cuando los caballos de la guardia oscura

solemnidad gélida que helaba la sangre antes de cruzar el umbral. Los guardias humanos que custodiaban la propiedad se enderezaron de inmediato, tensos, con los dedos aferrados a las empuñaduras de sus espadas y el nerviosis

poderara del exterior. Su sola presencia bastaba para imponer una autori

o de su voz era un filo de acero oculto

n ese lugar necesitó escucharlo para saber a quién pertenecía

resa. El sonido seco del vidrio al estrellarse contra el suelo de madera resonó como un disparo en la estancia. Su esposa, a su lad

dose una mano temblorosa al pecho, como si sintiera el

habla a los tropezones, con el sudor empezando a brotar en su frente-.

Elara descendió las escaleras con paso medido, luciendo un vestido de tonos claros impecable, el cabello rubio cuidadosamente cepillado y el rostr

i a los rostros desencajados que lo observaban; su presencia simplemente llenó todo el espacio

, plantándose en el centro de la habi

te, haciendo una reverencia torp

casa, mi señor -balbueció, frotándose las manos-

ya es demasiado tarde para huir -interrumpió Rhevan con absoluta calma, deteniendo el dis

propuesta

invitació

guna clase d

pida en piedra por la voluntad d

ndo sus ojos oscuros en el patriarca- y ha elegido a una de sus hij

e tan absoluto que se podía escuchar el c

ero no impulsado por el miedo a lo desconocido, sino por una re

a Elara para exhibirla como el mejor trofeo de su propiedad- es fuerte, sana, educada en las mejores

do una postura de falsa modestia que ensa

mirarla. Su expresión se man

nado de habl

ultad, sintiendo que el terreno baj

ontinuó Rhevan, pronunciando cada síla

nmediata y visceral, rompien

oder ocultar el horror y la repulsión en su voz-. Eso

el padre con rapidez, desesperado por corregir el rumbo-. Mi s

a, interrogante, con un destell

much

débil, enfermiza, una criatura incompleta. Su lobo interno jamás despertó para reclamar su herencia de sangre. No pued

oncierto y la vanidad herida que por un autén

ctada, intentando encauzar la atención de nuevo hacia su persona-. Carece del temple necesario. En camb

radamente, pesando sobre los hombros de los tres

ni un catálogo de virtudes -dijo al fin, con un

frente, sudoroso, con las ma

a esa hija a semejante destino. Pero estamos más que dispuestos a ofre

ó entonces con

a puerta, posó sus ojos en ellos

eguntó con voz baja, casi un susurro mortal-.

furia contenida, incapaz de e

jornadas de trabajo. Pasa los días enteros limpiando los establos y cargando agua como

l terremoto político que sacudía los cimientos de su hogar, **Aylén**

do, tierra y estiércol se le había impregnado profundamente en la ropa vieja y remendada. Cada respiración profunda le dolía en el pecho debido al es

Nadie le había dicho que se prep

e la casa principal, pero ni siquiera levantó la vista para indagar. Jamás hablaban de ella para algo b

scupiendo las palabras con desprecio-. El Alfa se ofen

la sola energía que desprendió hizo

n tono de advertencia que no admitía réplica-. Está

n par, totalmente incrédula a

lbuceó, perdiendo por u

letra-. Su hija menor. La misma a la que ustedes

otra vez, desesperado, acorralado po

insiste en tomar una esposa de esta casa, entonces exi

y tenso instante, evaluando la mez

dándoles la espalda para dirigirse hacia la salida-. Pero les dejo un consejo de amigo, si e

golpe sordo, el silencio volvió a caer sobre la sala prin

omperlo, estallando en una f

ia el exterior con los ojos encendidos de rabia-. ¡

dillos blancos mientras pensaba frenéticam

nación en la mirada-. El Alfa cambiará de opinión en cuanto me

ones de su familia y a la sombra que se cierne sobre su vida, Aylén se arr

ía sido sellado para siempre e

cio que pagarían aquellos que se atrevieron a despre

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La Luna rechazada del Alfa Ciego
La Luna rechazada del Alfa Ciego
“Rechazada por sus propios padres y obligada a vivir bajo la sombra de su hermana mayor, la hija perfecta, Aylén aprende desde niña que su lugar en la familia es el silencio. Buscando escapar del desprecio que la asfixia, se adentra en el bosque, donde encuentra a un enorme lobo negro herido, salvaje y peligroso. A pesar del miedo, decide ayudarlo. Al principio, el animal se muestra errático y desconfiado, pero algo inexplicable nace entre ellos, un vínculo que la calma como nada antes. Días después, Aylén regresa al bosque... y el lobo ha desaparecido. Desde entonces, la sensación de ser observada no la abandona, y su vida comienza a cambiar de formas que no logra comprender. Algunas heridas no se ven. Algunos destinos ya han sido marcados.”