ada London, parecían inquietos ante el soplar de aquel viento que arrastraba malos augurios. Habían pasado ya siete años desde que tomó el lugar de
la miró con frustración. Artem nue
rtem? - cuestionó la loba de
ana
pronto, no hasta que encuentre
arrojó la polvera que se
adera Luna del Al
ja loba no
e todo...no le has dado un he
ón. Haría lo que fuera por mantener al Alfa Art
dos esos años mantuvo oculto. Aquella joya; la única reliquia familiar de su familia, tenía la función de mantenerla a salvó de todo peligro, y como si sus instintos dormidos despertarán, se colocó aquel collar
rginados y considerados malditos después de la primera guerra entre clanes. Ella, la última descendiente pura de aquel extinto clan,
pósito luego de aquel rechazó. Pero ahora tenía el control de su
ra el poder de su collar, y nadie más volvería a lastimarla. Saliendo a los jardine
ante de Italia, y sus negocios internacionales, eran un éxito asegurado. Mirando como aquel lujoso automóvil negro se estac
lo que jamás habría imaginado. Su piel ligeramente morena, su increíble estatura que parecía llegar a los dos metros, sus ojos ámbar que casi podrían par
l señor Leopoldo y su hija, mi prometida, están esperando. Mi nombre es
os que lo recibió. Su aroma lo había enfurecido, pues aquel era el olor de un simp
esta casa?, puedo preguntar, ¿Cómo se han conocido? - cuest
o de inmediato, y aunque fue difícil, tenemos felizmente dos años de relación y nuestro reciente c
ía allí. Sin embargo, entre toda aquella hermosura, aquellos cabellos de plata en medio de todo, lo hicieron detener sus pasos.
de una bestia interior desgarró el pecho de aquel Alfa arrepentido, y entonces, cuando aquella joven musa de ca
do como aquella marca casi invisib
ro. Mi nombre es Artem Kingsley, y será un placer hac
fícil de convencer, pero veo que le hemos causado una grata impresión. Será todo un honor par
. Y en los ojos de oro de aquel Alfa, Génesis vio de
te tantos años estuvo escondida de el, había sido encontr
inmediato. Mirando aquel collar que lucía en el cuello de su Luna perdida, sonrió intentando ocultar su furia.
o sea, seño
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