e vista
Hablaba sola como una completa desquiciada. Lo cu
ras si investigas ese ruido macabro de cadenas es del setenta y tres por ciento'". Imité su v
uerte esta vez. Como si alguien las e
ayas a buscar problemas'". Miré hacia la puerta. "Lo que obv
chado de sangre, desgarrado. Y esa mancha verde cerca del escote..
oy a poner eso. Hasta y
Tomé la tanga y el sostén de encaje negro que Kad
básicamente un hilo dental
s volviero
tá bien. Hilo
ía. El encaje era suave y se sentía caro contra mi piel, nada que ver con
veía... bien.
. Mi trasero lucía espectacular en esa tanga. Mi cintura
pero con ellas siempre me sentía disfrazada. Como si jugar
flejo. "Tal vez debería ro
ron por la piedra una v
me envolví en ella como si fue
fa maldito o a morir en el intento.
a de la puert
a con llave. Eso era...
luminado solo por las antorchas de las paredes.
lararse la garganta a mis espa
uerta durante horas. Tenía el pelo revuelto, la camisa por fuera y esa mirada
de arriba abajo. Su mirada se detuvo en la sábana que ap
quiabierta.
na con esto, Remi. Dile que fue un error y
e crucé de brazos. "Más te va
ó por la rabia. "De
a bastante bien
perteneces aquí. Tu lugar está a mi lado. Se lo anunciaré a t
rcus
al del pasillo con un camisón de seda, impecab
ulce. "Tengo un dolor de cabeza t
dos. Se le no
ar Sophie, esta vez con
. Luego se dio la vuel
omo yo sabía
squina, con la mano de Sophie afe
nta enamorada de su novio mientras otra mujer intri
oblema". Negué
s volviero
bitaciones con puertas cerradas y guardias do
nces l
ambas muñecas. Pero sus ojos estaban vacíos, Vidriosos, como si fu
to hacia el balcón abierto al final del pasillo, hacia una
ero
ndió ni
, DETE
guió cam
e! ¡Alfa maldito! ¡T
sin rea
emblando por la fiebre. "Nero, por favo
otro paso hacia el balcón. Ah
ontra su pecho. "Se supone que yo soy la que debe morir por esta estúpi
uviera ahí. Literalmente me hizo a
debía hacer? No podía detenerlo por la fuerza: era el do
urrió. "Oh, Dios. Esto es tan cliché. Es lo
un metro
besarlo, así que...". Le agarré
delante, arrastrándome hacia el vacío, y yo solo pensaba:
o no eran sus ojos. Resplandecían con un br
on furia, como si llev
agarró de la cintura. Me dio la vuelta y me estrelló contra
la lencería, y sus manos se deslizaban por mis cost
Más profundo esta vez. Su lengua recorrió
tierno. Su lobo había tomad
probación, prácticamente da
edos se clavaron en mi piel. Debí hab
s manos exploraron su pecho desnudo, sus ho
me envió una ola de calor directa al vientre. Su boca bajó
a", su
er la piel, pero sí lo bastante como para hacerme jade
s; su pulgar rozó la parte inferior
LA DIOSA DE LA LUNA
amos con
r dos guardias y con una expresión de absoluto escándalo. "Nero Bl
ando recuperar el aliento. Sentía los labi
a punto de estallar de rabia
tirarse por ese balcón". Señalé la caída abiert
s cadenas. Hacia los candados rot
su tono se volvió peligroso.
no..
to. No se abren así como así". Agarró uno de los gril
ré a Nero. "Lo e
s, en lo cerca que estábamos el uno del otro, en el hecho de
alto como si yo lo
spera. Y desconcertada.
me mir
de vergüenza. "
qué
lículas", me defendí. "
ada. Luego miró el bal
"Nadie había logrado despertarme de
r, los besos func
absurdo. Probablemente ella misma abrió la
ntré así. Evité que se matara. Y, franc
ada volvió a recorrerme: la lencería, l
rostro se
uién te envió?", pr
eé. "¿
e acababa de besarme como si se estu
camarera que tomó la estúpida decisi
ayan a dormir. Me ocuparé d
de lo que qu
ía allí donde me había tocado. Y mi loba aullaba porque
susurré. Mi loba gim
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