e vista
ba dos sem
tenía asuntos muy i
pio, fue
para prohibir
ara obligarme a
jugar casi t
la extrañab
pero no despegaba lo
a demasiado fue
o y limpio
rataba con todas mis fuerzas
el calientita y la
zaba, ella nun
el abrazo
más extrañaba
, ya nadie me
iPad y me decía que
ente de papá
ido de visitante contra los Bo
os
donde est
ándole la mano. "¡Papá, yo también qui
el ceño fruncido.
bajo, Lily,
ir!". Empecé a
odas mis fu
sí, papá siempre
stá bien. Puedes venir. Per
de a
S
ver a m
ndidas el teléfono de p
o había visto marcarlo muchísimas veces
léfono, escuché a pa
Una risa que nun
ndía qu
obre u
oz sonaba
era. Má
e gu
or qué me hacía
o. Al final, presion
ono sonó
que nadie contesta
ola
poco rara.
sentía haberle dich
e que no lo d
o se abría. Es
a estaba eno
razón, soy aburrida, a
cuchar eso.
mente se que
latía a m
nciar ni una
cho miedo
no a su lugar y c
con las cobijas y apre
ajo la cobija
ía un silenc
artamento desde
banas, donde nadie pudiera escuch
a la re
iedo para pregunt
el avión, pegué mi
recían algod
lado con sus au
la abrazaría y ella me diría:
ería: "Yo tambi
volvería a cas
a idea durante
e vista
tas semanas y ni una s
e estaba sacando de quicio
onios esta
que este berrinch
r". no existía e
bía estado m
nto de negarme rotundamente, pero ver sus o
i
aría a
la mansión de la familia Sargent y trae
tenía que terminar d
te que reservara dos v
la cabeza la posibilidad de que no
ro lugar
irnos, Dayna p
o allá", dijo, acomodando mi corbata con un aire de demasiada intimid
con frialdad, dando un paso sutil h
cerca había empezado a senti
segundo antes de recuperarse. "Bueno, que ten
mente ya estab
minarse en la mesa de noche, just
ente er
bordé el avión rumb
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