vista d
é a The Pinnacle, el hotel má
a en el exclusivo salón de la úl
y gafas de sol para ocultar mi identidad. Entr
nto de cerrarse, un bastón de é
evanté la vista ha
.. do
l hambre de un depredador. Me ma
aje negro perfectamente cortado que no
e espesó al instante,
te, lo siguió, pero era una s
ego hacia la rigidez casi imperceptib
, atrapándonos en el pe
el pino y el hielo en un viento inve
a gritaron una única
li
er, un nivel más allá de t
entando hacerme más
a clavada en mí, tan tangi
o que parecía capaz de arrancarme la piel y v
latir con fuerza c
mirada, en contra de mi bu
otra colgaba suelta a su lado, con dedos largos y elegantes, el tip
, verde oscuro con vetas doradas que
por qué
por qué a
cción de segundo,
tí que su peso se duplicaba, como s
, sintiendo que el cal
me pa
me sin sudar, ¿y yo est
cio se p
ensor
los
nc
. Si
surada cortó el aire, ine
na Ga
a cabeza
esta parte de la ciudad
abía dicho
había dic
el tipo de ropa discreta que te
ortada, más aguda de lo que pre
espo
con esos ojos fríos clavados en mí co
pregunta; solo me dedicó esa mirada silenciosa y mesurad
censo
tas se a
se m
, observándome, bl
a de sus labios se curvó, no era una sonrisa, no era n
nte huí del ascensor, desesperada po
alón, sintiendo su mirada ardiente e
an seguido, oí un susurro que no iba dirigid
los, y se cortó bruscamente cuando su co
iré
a que solo era un
nicos objetivos e
ignorar lo que
en presencia de otro Alfa, había s
o m
no quería
y me condujo al interior, cerrándose la puerta t
ando y respirando hondo para
mi n
die debía saber q
e nadie debía
ado fuera
camb
a cr
, un sombrero y ropa
o contra el pecho y sentí el
era ese
é me ater
, respirando, apartando
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