ista de Ja
e Dawn mientras ella miraba la hab
a me molestó m
studio y cerré la p
ra su
a luz de luna fresc
ía despertar en mí u
olo me i
ije, atravesando su barrera
entrada forzada
s violetas ya no es
páramo
barazada a nuestra casa o que lleva a tu hijo?", pre
me golpearon c
erado por calmar a nuestra pareja, a
umana y mi hono
hacerla
gida a mí...", comencé, con voz áspera. "Hector Gonzalez, el p
enta batalla, el caos y e
e su nieto. Le di mi palabra, Dawn. Juré que cui
posición imposible en la que me encontraba y
ue lo que te pido es imposible, Dawn", agregué. "Pero un vínculo de pareja predestinada es ley, y un juramento hecho sobre la sa
al niño..
e llena de dolor y presión, de con
é toda la
ado era bas
n cambiar s
ave y corta, que era un sonido ll
ue mi pareja predestinada ha engendrado un hijo con otra mujer,
o cada palabra era como u
te pido que seas amable con ella! ¡Solo te pido que acep
elegida para ti por la Diosa de la Luna, y no existe una 'p
ey fundamental de nuestra s
con ella, porque odiaba
presencia
eprimí si
mí", repetí, con obstinación. "Tengo que da
te y, por primera vez, el fuego iluminó sus ojos violetas. "¿Usarás mi digni
rugí, sintién
apagó, convirtiéndose de nuevo en ceniza fría. "No lo aceptaré,
cio final, cortando cualqu
a ira cruda me invadió, porq
iendo ir
y mez
del brazo, tratando de usar mi dominio de A
luchó co
n su brazo y luego vol
epción y algo que parecía lástima, y su exp
hizo sentir como
ado, porque mi lobo gimió en mi cabeza, d
za, dolido por haber las
laró, dando un paso atrás, creando un abis
palabras conllevaban una oscura premonición de las
un pesado manojo de llaves de latón y
mpujando las llaves y el libro hacia mí, con voz plana y tranquila. "A partir de hoy, los
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