olía a jazmín, a pan reci
iosa: pasos, risas contenidas, el murmullo de
al avanzaba como una sombra elegante, per
e lo
ormenta detrás de s
ue se inclinaban con respeto al verla cruzar el vestíbulo con su porte sereno, la ca
padres sí
fue la primera
un vestido color lavanda, con las manos entrelazadas y una sonri
cariciándole la mejil
gesto leve, calculado, q
como nervios de novia. No imagi
Portal, con la sobriedad de un
mó la mano de su hija y
. aunque sea un instante... no pienses dos veces. Papá est
ó la gargan
iso asomar, pe
ero estoy en donde quiero es
gancia de los Portal, esos que sab
se apartó con la tranquilidad de
o, la tomó del bra
ran en la habitación.
su madre por los corr
on flores blancas y cintas de se
emplo dedicad
e parecía que cada flor ex
cerró detrás de ellas, el ruido del mu
lí, suspendido sobre un
uz que entraba por el ventanal, t
con una mezcla de r
ía soñado con amor ahor
perfecto de
omesa que se había podr
enzaron su labor con
, brochas
nó de polvo de
los ojos y s
s adornan, como una víctim
al tocador, observaba
dueña de sí, que casi c
u madre sintió un escalofrío: había en esa mirada una profundi
ó el silencio
tía Elizabeth
alzó la
s un segundo, lo suficiente
tenido noticias suyas. He inten
aber dicho demasiado, añ
ecesita
reflejo en el esp
spondió
ella la frase se expandi
i prometido la necesita
al pecho, pero no perm
tal consistía en mo
comenzaron
aba lentamente y el jardí
mentos, los invitados llegaban e
bitación, Amanda
su piel con un f
aquillistas aplicaban el último toque de brillo en sus la
cercaba un paso
la imagen final
ovia p
a superficie de pureza, se escondía u
ó en silenc
imperfección, Enzo Ferreiro se lleva un monumento y espero que
azó con una du
a mejilla, sería la última vez que su m
día, sería otra.
/0/25644/coverbig.jpg?v=c0d3a7d7670139d2d15b8e3fdcd10095&imageMogr2/format/webp)