e comenzar de nuevo
rupo GOLDEN en Rheinsville la conta
onada. Había escuchado que quienes trabajaban en la rece
eo allí. Sin embargo, no todos tenían la suerte de ser aceptados. Se decía que muchos preferían
lo poderosa que
a. Al ver lo prestigiosa que era, sintió que t
poco desanimada. Pensaba que o
son, una mujer de unos treinta añ
lamadas todos los días y tratar con mucha gente. Existe una alta probabilidad de que ofenda a
gra
ó a trabajar en
manecer de pie todo el día. Pero, al ser nue
ía, un automóvil se
se alinearon en posición firme. De repente, todos parecier
Clara Jones
Brook e
e sorp
mbre le resulta
auto. Un hombre, con largas piernas y zapatos Oxfor
ció. Su imponente presencia llenó el lugar,
ectamente mientras avanzaba. Sin embargo, n
alzó la vista... s
ro
atractivo.
l otra
erdad? -pensó-. Así lo lla
enton
que fuera el jef
to, tod
a un hombre importante: Alexander Brook..
ala sue
inmediato, esperando qu
er, notó un rostro nuevo. Se sorpren
ander también la vio... pero
hasta que él entró en el ascensor pr
ue quiso hac
tomando el pelo? -dijo Kimberly, fr
.. n
una
a r
-. ¡No puedo decirles que me voy porque me acosté con el
egí entre más de c
ya no te
puesto, era evidente que incluso un trabajo
ncontrar a alguien adecuado. ¡Estás siendo ridícula! Te elegí en
saber qué más decir, mie
probablemente no la había reconocido. Si e
ía cuando Kimberly en
aunque estaba aterrorizada, también sen
r otro trabajo.
os, caminó hacia la estación de
o a un Rolls-Royce Phantom neg
lor, sujetánd
a! ¡Paga ahora o no me
te a él respon
vió! ¿Cómo podría haberte go
ahora lo niegas? ¡Si
escena y se ac
so a un anciano? ¿Está
asintió d
n! ¡Págame ahora o me q
Alexander sali
con una presencia dominante. Observó la
o a intervenir, pero Alexander levan
mirando su perfil afilado,
se co
se estaba entrometiendo
asiado
rdad? ¡Eso es indignante! Señor, deme su teléfono. Tomaré al
gente -dijo el anciano,
ó... y sali
te, devuélvemelo! -gritó el an
detuvo. El anciano llegó j
el te
miró c
¿No decía que
onces se dio cuenta de que había olvidad
quedó sin pal
n blanco, se acercó
ser testigo. Está
ó el hombre, incli
e qué -so
al conductor, se había enfurecido. Tomó un ladrillo d
apenas alca
uid
se
punto de golpearle la cara
golpe nu
los
detenido a centím
anciano. Su cara estaba retorcida de
para ver a su salvad
a
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