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la infancia. Sus padres trabajaban para mi papá, y nos entendimos de
todo. Me envió a Italia cuando cumplí quince años, alegando que estudiar en una
era tan invisible para sus padres como yo para papá, pero la diferencia era que
taba sobre fiestas a las que había asistido, chicos con los q
me llevó a cometer una estupidez increíble. Como usar una identificación falsa para entrar en u
ible, así que ¿a
- Bajo la tenue luz de la habitación,
era e
e parecía avergonzado de que justo delante de nosotros se estuviera produciendo un
é marav
aban follando sin vergüenza mientras una pequeña multitud observaba
qué se senti
s el hombre detrás de ella empujaba implacablemente
observara en tus momentos más ínti
ndo
era una virgen que nunca había sido besada y que prácticamente tenía prohibido ha
a que la idea de ser e
que quer
pondí sin apartar la mirada
los murmullos apreciativos de la multitud. Sus pechos se sacudían ferozmente por la fuerza con la que el hom
s abdominales esculpidos, relucientes de sudor. Sus pectorales musculosos eran firmes, y cuando la luz del singul
mi lengua alrededo
e convirtió en lava fundida. En lugar de ver al hombre concentrado en la mu
m
aban en los míos, atrapándome en el frente del escenario, impidiéndome respirar.
despeinado y empapado de sudor, casi le llegaba a los hombros, más largo que el de la mayor
ía fija en mí. Sentí un nudo en la garganta por la intensidad de su mirada, y mientras me sost
iendo follada por detrás por el h
lo jo
lam
pie
antes, pero nadie me había provocado esa reacción tan profunda. Un dolor int
jos se oscurecieron aún más. Me moví sobre las puntas de los pies para intentar aliviar la creciente presión entre mis m
abía perdido la cuenta de las veces que había tenido un orgasmo v
rmitirme rascarme es
del hombre y recordándome que, si bien una noche me había
pedirle al hombre que me cogiera, no podría perder
por mi papá, sin importar si me atraía o no, y si me atrevía a perder mi i
acercaba a cumplir diecisiete años hacía cuatro semanas, y aunque mi próx
to como cumpliera dieciocho años, podría casarme con quie
re que se conformaba con tener relaciones a escondidas de su esposa porque no creía en la monogamia. Un h
que me a
cuando volviera a casa para el verano, papá quería que conociera a un montón de posibles pretendientes. La llamada había sido el empujón
habíamos tomado demasiadas molestias para asegurarme de que pudiera volar a casa sin
sexo, ni iba a conocer al hombre del que algún día pod
SM -dijo Kami, frunciendo el ceño y tomándome de la ma
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