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ar
anto, estaba realmente molesta por lo que habían visto mis ojos, el
que se llevó la poca dignidad que nos quedaba. No debí aceptar es
uerta de la oficina es abierta y cerrada-. Mañana
lo h
la voz de
en mi vida había visto. Vestía un traje oscuro de corte impecable, y sostenía el sombrero en la mano y las bota
irguiendo la espalda, luego m
do, con un acento arrastrado que me hizo poner más nerviosa-. Supe que tu prometido resultó ser
ad que me resultaba abrumadora. Luego veo como sac
diez años. A cambio, tú vendrás conmigo a mi rancho y tomaré el lugar de ese id
aquel hombre; eran oscuros, fríos com
a decir-. Usted ni
jos, una expresión que no sabría descifrar
sgadas. Y tú, Clara, eres la propiedad más valiosa de esta ciudad así que firma el
¿Debía firmar? E
se termino llevando todo lo que nos quedaba, no me queda de otra que firmar, de igual manera allá af
porque estar pagando
sí firmar aquel contrato, claro que no sabia en
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