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La Segunda Esposa del Sultán: Pecado de Sangre

Capítulo 2 NY

Palabras:567    |    Actualizado en: 15/07/2026

ármol blanco y silencio sepulcral, un contraste violento con el caos colorido de mi hogar. Pero no estaba sola. Frente a mí, obser

e desprecio mientras observaba mi postura-. Te permitió ser ruidos

me había criado para ser libre, no para

fombra -respondí, sosteniéndole la mirada co

íritu para lograrlo -sentenció ella-. Mañana empezaremos con el protoco

aron el pequeño frasco que había logrado ocultar en mi lencería durante el viaje: gotas de sedante que mi prima me había dad

utos antes de que sus ojos empezaran a pesarle. Sus insultos se volvieron balbuc

iz -susurré, sintiendo un

rto y ajustado, que gritaba "latina" en cada costura. Me maquillé con ferocidad, pintando mis labios de un carmín que parecía

n de un bar exclusivo, el Obsidian, llamaron mi atención. El sonido del

orando las miradas hambrientas de los hombres a mi paso. Solo quería una copa. Solo quería sentir qu

sin sal ni limón

grosa -dijo una voz profunda a mi espalda, una voz

ada era oscura, gélida y cargada de un poder que me hizo dar un paso atrás por instinto. No sabía su nombre, no sabía que él era la pe

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La Segunda Esposa del Sultán: Pecado de Sangre
La Segunda Esposa del Sultán: Pecado de Sangre
“¿Puede un contrato de sangre borrar el fuego de una noche prohibida? Amira es una joven latina cuya vida se convierte en una moneda de cambio cuando su padre la entrega a la poderosa dinastía Al-Fayed. Obligada a cumplir un pacto matrimonial firmado en las sombras, Amira decide reclamar su propia libertad por una última vez en las calles de Nueva York. Esa noche, entre copas y adrenalina, se entrega a un extraño de mirada gélida y mando absoluto, creyendo que jamás volvería a verlo. Pero el destino tiene un sentido del humor cruel. Al llegar al desierto, Amira descubre que su esposo es un hombre en coma, y que el extraño con el que pecó no es otro que Cem, el futuro Sultán y hermano mayor de su marido. Atrapada en un palacio de oro donde el honor se escribe con sangre, Amira guarda un”