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ada. Llevaba un esmoquin hecho a medida que acentuaba su porte aristocrático y severo. Sus
usaba cuando cerraba una adquisición multimillonaria-. Los inversionistas asiáticos deben ver que el CEO del
solo la afirmación de propiedad. Su boca buscó la de ella en un beso exigente, metódico, cargado de una intensidad dominadora que buscaba sumisión, no conexión. Garrison la besaba como si estuviera firmando un decreto. Cum
na... -su mano bajó deliberadamente hacia el vientre plano de ella, presionando con firmeza-, volverem
dorsal de Alana, pero asintió c
uesto, G
abría paso para saludar al hombre del momento. Garrison se movía por el lugar como un rey absoluto, con Alana firmemente sujeta de su brazo. Ella interpretaba
erfección matrimonial. Una pareja de oro. Nadie podía notar el abis
los directivos principales, acercándose con una sonrisa política-. Aunque
n suficiencia, end
rcio se mueve bajo mi dirección, y nadie en esta familia, n
ie, h
grosamente aterciopelado, resonó justo detrá
eléctrica, caliente y repentina, le encendió la piel bajo la seda del
su rostro desapareció para dar paso a una máscara de p
Llevaba el esmoquin con una sofisticación rebelde, un botón del chaleco sutilmente desabrochado y una sonrisa perezosa que prometía destrucció
ue tan descarada, tan cargada de un magnetismo carnal y prohibido, que ella sintió que el aire abandon
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