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Mi romance oscuro con el multimillonario

Capítulo 4 ARRUINARTE

Palabras:1338    |    Actualizado en: Hoy, a las 10:39

vista d

ractivo de una forma

hombres guapos en m

espeso, un poco revuelto como si se hubiera pasado la mano por él,

bajo las luces tenues, pero parecían oscuros y m

iz ligeramente torcida, una so

ba fijando en lo q

do, como si me conociera. Y yo nunca lo había vist

a pared, intentando re

onozco? -

isa fría mientras se acercaba un poco más,

avía

mantener la voz firme, pero aún

por conocer lo

s palabras. ¿Por qué estaba yo allí? ¿Y por qué no me s

ntía que Alaric había q

í? Un escalofrío r

o. En cambio, entrecerró los oj

nuevo a mi pecho y

nes erectos o por las palabras que a

que no

a. -Mis ojos están aquí ar

mbio, me miró directamente a los oj

acumulara en la parte baja de mi estómago. ¿Por q

consideraban peligroso? Él continuó. -

r el rest

. Él dio otro paso adelante y yo me recosté a

s era un susurro. -¿De

¿prome

uego volvió a acelerarse

sabes tan

y yo solté un su

ueta del traje y mis ojos siguie

aba; los tres primeros botones de su camisa estaban desabrochados y atrajeron

idad, como si eso explicara algo. Me miró expecta

ería ha

e en su aroma, pero no

mo? Arqueó una ceja. -Quiero que

Sí, porque me está

y entonces podremos continuar esta encantadora

ho

tiendo los brazos con rabia en la chaqueta

mirarlo a los ojos. Lo que vi e

rd me miraba como si yo fuera la última comida sobre la tierra. Sus ojos se habían oscurecido, su expres

guro de eso? -susurré. -¿Por q

isieras arruinarme? Él dio un paso ade

lo habría hecho. Eso debería h

o h

bras provocaron que un calor

e había algo en las bebidas que el

beber. Alaric se dio la vuelta y se dirigió a un

ó un poco e

orriendo. Sin embargo, antes de que pudi

mejor oportunidad que tienes de vengarte de

irarlo. Alaric emitió un sonido afirmativo. -¿Y

ana? Eso me hizo gira

e levantó hasta sus labios para beber un sorbo. -¿

estado s

la puerta para acercarme a él. -¿Qué es esto? ¿Me miras como si fuera algún tip

da sobre saberlo todo de tus empleados? Estaba furiosa, negand

s lo que... -Parecías estar aho

ver cómo la g

re estab

e loco. Tragué saliva con d

cuando entré. Ahora estaba justo frente a él. -Eso

Mentira. Mis palabras se arrastraban. -Querías que ent

a ti -s

nitivamente era el al

os sonaba como si estuv

staba mirando

e salir

odillas flaquearon, así que me aferré a la su

a superficie dura era el

ontra su pecho desnudo y, en c

o se tensó ba

bajaron de golpe hasta el punto donde estábamos conectados y luego, lentamente, se eleva

uici

se entrecortó lo suficiente como para

algo en la expresión de su rostro

sie

có de nuevo sobre su pecho mien

ó, su voz era

tur

su corazón. -Tenías razón, Me

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Mi romance oscuro con el multimillonario
Mi romance oscuro con el multimillonario
“Advertencia de contenido/desencadenantes: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinado a público adulto (mayores de 18 años). Se recomienda discreción al lector. Incluye elementos como dinámicas BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje soez. No se trata de una novela romántica cursi. Es intensa, cruda y desordenada; explora el lado más oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?" "Porque tu ex está mirando", dijo él, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell se iba a casar con el amor de su vida en Las Vegas. Sin embargo, se topó con su hermana gemela teniendo relaciones con su prometido. Una copa en el bar se convirtió en diez. Un error de borracha se convirtió en realidad. Y la propuesta de un desconocido se convirtió en un contrato que ella firmó con las manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford, el diablo con un traje Tom Ford hecho a medida, era un CEO multimillonario, brutal, y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. Además, padecía una enfermedad neurológica: no tenía sensibilidad. Ni objetos, ni dolor, ni siquiera el contacto humano. Hasta que Meadow lo tocó y él lo sintió todo. Y ahora ella le pertenecía. En el papel y en su cama. Ella quería que él la arruinara. Que tomara lo que nadie más pudo tener. Él quería control, obediencia... venganza. Pero lo que empezó como una transacción se convirtió poco a poco en algo que Meadow nunca se habría imaginado. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz y un dolor del pasado que amenazaba con romperlo todo. Alaric no compartía lo que era suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y desde luego, tampoco su venganza.”