L
años
ue se colaba por la rendija de la ventana silb
do rozó la marca reciente del látigo en mi brazo y me hizo arder la piel. E
más de lo que cualquiera podría soportar. Dudaba que ningún rogue hubiera sufrido el mismo destino que yo. Para ser sincera,
entos y murieron. Quien entraba aquí nunca salía. Siempre me pregunté por mi destino, pero y
amante, dio a luz a un hijo. No lo había conocido, y no quería
te había habido mucho ruido por aquí. Los guardias que me vigilaban, principalmente Beck, no me
stúpida humana que se había extraviado en el territorio de la manada y que no sabía qué hacer conmigo. La forma en qu
había importado un poco. Cada vez que Madaline me torturaba, lo obligaba a salir de la celda, pero después él entraba
ome estremecer mientras mantení
scuchar lo que ocurría, pero era
cas, como los sentidos y el oído agudizados. No sabía si tenía
uido de un maullido; una cabecita de pelaj
tura de cuatro patas se acercó a mí y se metió
habría pensado que una gata se adentraría en una manada de lobos y sobreviviría? Yo desde
do que su calor se filtrara en mi cu
obre su cabeza y dándole una caricia su
as empezaba a ronronear. Acaricié su pelaje hasta que se acomodó para dormir. Mis ojos se posaron en la gata, que
eño maullido, lo que
muré. "Es una tontería. ¿Qué tal si digo nombre
a. Me sentí como una tont
dije, pero me detuve cuando una película que vi de niña con mi madre me vino a la mente: El Rey León. Recordaba cuando el Gamma Ry
e, pero la gata empujó mi mano
nr
rfecto para una gata
tras se acomodaba
ras miraba hacia la puerta y Beck aparecía. Me miró, pero luego volvió la vista hacia el camino por el que había venido. Se acer
vez que había comido fue hacía dos días. Beck solo me traía lo qu
taba del suelo y se daba la vuelta. Lo
desde que estaba con mi madre. Ella solía hacer pastel de manzana todos los domingos en nuestra pequeña cocina, y era cuando la familia Gamma venía a ver
a dejé en la celda de al lado para que pareciera qu
nico que tenía permitido a diario, y que Beck me traía cada mañana y noche, era agua fresca. También tengo que usa
ada. Muchos omegas eran maltratados; yo solía observarlos a través del ojo de la cerradura
un dedo encima, pero eran s
se trataba de maltratarme. Sabía lo que mi padre le había dicho, y muchos miembros de la manada le creían
la celda hasta que oí que l
a dentro y la acomodé, manteniéndola cubierta mientras la metía debajo de la cama
, justo cuando ella chilló: "¡Despierta!". M
junto a sus ojos delataban ahora su edad, y también parecía haber subido de peso. Mientra
nos visitarán alfas de todas las manadas cercanas a nosotros", dijo mientras yo permanecía inmóvil y me quedaba helada cuando el aire frío se coló en la celda. Por mucho que quisiera p
esto de Alfa", dijo, y sentí que el estómago se me revolvía. Sabía que ese papel me correspondía por derecho, pero después de
me que te lo cuente", dijo. "Eso significa que después de mañana, cuando tod
cogió el
eck, que parecía estar m
Pero debo admitir que echaré de menos
ije
e estaba haciendo lo mismo que le hizo a mi madre; estaba con otra. Solía ver sufrir a mi madre todos los malditos días cuando él estaba con ella, y ahora ella recibía el mismo trato. No sabía si era karma, pero
tos, pero ella se echó a reír. "No, esperaré hasta más tarde. Tengo que preparar a l
a de mi madre, no de ella. Después de que Madaline le diera a mi pa
hacía preguntarme qué les habría contado sobre
ntras se daba la vuelta y miraba a Beck. "Ya
ía más que una expresión en blanco
a oír la emoción en la voz de Madaline mientras le decía a Bec
os iba a ha
mi destino. Moriré mañana a manos de la
luna, la misma diosa de la luna que se suponía que debía velar por mí, pero desde que mu
a per
iera salvarme. Tenía que
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