r culpa de sus ojos porque, por alguna maldit
n es un tanto incómoda. Mejor regreso a la habitación a descansar. -Traté de levantarme, pero no pude. En cua
te dejaré ir -dijo
asta que encontré su mirada. No quería,
z? -pr
ujó una pequeña sonri
ho eso. La vergüenza se intensificó porque, en s
é ti
pie y, de un momento a otro, su rostro estaba muy
parejita de enamora
qué no sucedía tal cosa? Me alejé unos cuantos centímetros del rostro de Elio
té, sintiéndome extraña y
se estaba burlando, lo sa
e soslayo a Eliot; había bajado la cabeza y no nos estaba mirando. Sus manos seguían alreded
ntió-. Con unas compresas frías pasará el dolor. -
d se fue con él. Oh, Seño
s bien para mi boda, h
dentro de dos días, tiempo más que
las compresas
pués y llevarla hasta su cu
verla. ¿Eli? ¿Qué tipo
sola -m
Fran, mirándome de nuevo-. Dej
está Cerbero? -Quizás estaba escapando un poco de
to -contestó Eliot, esboza
or lo menos
omen
ervé con algo de celos al chico sonriente. ¡Bien! Admito que estaba celosa de que mi me
r un escándalo -intervino m
ndería, mucho menos lo comprendería-. Cerbero no es una simple mascota. Es mi mejor amig
que empieces a tener amigos. -Sus ojos color verde azulado fijos en mi rostro, como si
vio que tuve fue cuando estaba en el último año de instituto y eso fue hace poco menos de dos años. Sí, tal
-afirmé-, y novio.
..-. Eli, discúlpanos. No hagas caso de nues
en mí, continuó-: Por mí está bien, entiendo. -Giró s
na. No tardó ni dos minu
-Fran se levantó del sofá-.
Eliot, tendiendo
y acepté su ay
uturo cuñado-. Mejor llévala en brazos; tiene el pie muy hinchado. -Mi
está
ejó en mis manos las compres
La vergüenza trepaba por ca
resa en una de estas, mojó otra y comenzó a palpar mi pie con ella. Noté el cuidado que tuvo para no mojar la cama ni la alfombra
algo? -
levante
de nuevo en el baño. Cuando regresó, se sentó en el borde de la cama,
s gestos. -Me acomodé mejor en la cama, inclinando la espalda contra el cab
tó con la mía. Ese atisbo de nostalgia aún seguía impregnado en s
tido el pie herido. Maldije por no haberme d
dejaba de molestarme con sus comentar
ntó cabizbajo-. Y, siendo honest
abía
quise decir eso, pero a estas alturas ya d
s? -preguntó, retirando
eron de la nada-. Pero
o a ti, al parecer. -Ladeó la cabeza hacia un lado y dibujó una grácil
un poco
cir. Me removí un tanto incómod
más la distancia-. ¿
a. las palabras parecían
y esp
dmiré sus ojos color marrón claro; habían recuperado ese brillo tan peculiar. Estaba
/0/24563/coverbig.jpg?v=fc0481782fe3a1d35cd9357e78ef662f&imageMogr2/format/webp)