sola con un completo extraño. ¿Qué
ré? -Lentamente miré al chico. Tenía es
e cuenta de mis nervios. ¿Por qué sentía nervios?-. ¿Tus cosas? -p
itar sonreír. Me causó gracia ver su
us palabras. Él sonrió-. Ve
o tenía mucho por acomodar y, en lo personal,
traba durmiendo en mi cama, como siempre. Mi mente era un
que refiere a verdaderas amigas; por ende, nunca tuve una mejor amiga o mejor amigo, para el caso. Lo que sí tuve fueron muchos conocidos, pero al tomarme los dos
la habitación. No sé cuánto tiempo estuve sumida en orde
egunté, elev
o estaba en casa, entonces, la persona que estaba del otro l
-resp
e posiblemente él también fuera un tonto.
erta está ab
persona, había entrado -mi hermana no cuenta- a mi hab
que yo. Cuerpo musculoso -solo llevaba una camiseta y un pantalón corto hasta las rodillas-, cabello color ébano. En resumen, Eliot era
tú qui
mi cama, a mi perro. No es como si fuera celosa de mi p
erbero -
esto que es original... ¿lo es?-. Me en
ustan los perros... E
cuarto, pero si él estaba aquí...-. ¿Qué tal tu habitación
o. Me encogí de hombros y desvié la mirada-. No estás a gusto con mi presencia, ¿cierto? Puedes decirlo. Soy un
e disgustara su presencia. Tal vez un poco, al principio. Siendo honesta, Francesca debió tener sus
Con esto no estoy tratando de justificar mi comportamiento anterior. A d
en. -Asentí-. En realidad
escu
é de soslayo la puerta abierta, agrade
o comprendí tu reacción cuando Fran te puso al tanto de la situación. -Exhaló un pequeño suspiro, despejó su frente de algunos mechones de cabello más largos-. Sin embargo, estuve reflexionando las
urmuré, más
pequeño rastro de derrota por las circunstancias en general. Entonces lo comp
do esto en paz y no está mal lo q
me sonrisa. Asentí-. Bueno, e
esfumó, hasta sus ojos perdieron un poco de bri
r y ver ese gesto me
a no estaba en mí... Estaba mirando a
-comenté, mirando
té una risita por lo bajo-. Sin embargo, si él pres
res decir?
presienten cuando una persona tien
os en los míos-. No eres mala persona y e
omenzó a menear la cola de un lado al otro... Un momento, ¿a Cerbero le agradó, así como as
conocerte. -Abrí y cerré la boca-.
así ni siquiera c
. -Eliot continuó acariciando la cabeza de Cerber
ando de sonar enojada, pero mi
isgustaba del todo. Tal vez al principio me comporté reacia a aceptar que Elio
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