“-¡yo solo quiero encontrarlo! - grito con desesperación - ya han pasado años y todavía no hay rastro de él. - me dice con sinceridad pero me duele sus palabras - lo más probable es que él esté muerto. - no. - susurró dolida - yo no voy a descansar hasta encontrarlo - le advierto. - te vas a casar con su primo. - me recuerda y se que es así. Pero aún así no deja de ser un golpe bajo. - es hora que lo dejes ir. - no lo haré porque aunque me casé con su primo él siempre va a ser el amor de mi vida y yo necesito saber que fue lo qué pasó con él.”