llamaba? ¿"Leigh"? ¿Cómo podía explicarme? Ni siquiera me creería. No tenía fuerzas para lidiar con todas las emociones que estaba sin
y no respondí cuando Amelia me llamó, probablemente para preguntarme por q
ñera. Todavía podía olerlo sobre mí. Era un
ocaba ligeramente mi nuca antes de darme
uitar de mi piel el olor de aquel alfa, pero p
mé el pañuelo que el alfa me había dado durante nuestro pr
nal significab
a. Había pensado que nunca volvería a verlo, pero me encontré con él otra vez en una situación así
mente no me daría nada, así que ni siquiera me molesté en preguntar. Ell
mer -dijo
rvió una porción. Comí despacio mientras ell
tal -dijo
Huelo algo d
tras olfateaba
de manera extraña -di
aña eres
udo encontrarte. Intenté llamarte, pero no
cía estar hab
años cuando mi padre me llevó a casa, y su madre no quiso saber nada de mí; me despreciaba profundamente hasta el día de su muerte. Amelia me odiaba porque sentía q
el segundo lugar después de los Alfas. Eran iguales psicológicamente, pero no físicamente. Papá era quien me traía mis medicamentos
ondí con calma a Amelia mientr
irritaba, así que no quería pon
re sabes cómo ganarte su favor porque eres su
amado varias veces, así que tenía que verla. Probablemente iba a regañarme po
cina. Toqué la
as falsas y esculturas de imitación. Siempre le había gustado ese tipo de estética, aunque no p
esto, no respondió a mi saludo y siguió escribiendo en su vie
odos mis empleos los conseguía a través de ella. Era la agente más famosa en el suministro de todo tipo de mano de obra. Desde jar
ta hacia mí y yo sonreí t
tes de que te los rompa
té de in
negó a pagarme por el trabajo anterior. Según ella, siempre arruinaba sus eventos y solo
dor de cincuenta trabajadores y les faltaban dos personas, así que ya me había recomendado para el puesto. Era una bu
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