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Emparejada con mi Príncipe Licántropo

Capítulo 7 Ella no es la indicada

Palabras:1422    |    Actualizado en: Hoy, a las 09:17

, cerró la pu

ible me lo hubiera agarrado. Me quedé inmóvil, mirándolo a los ojos, que se veían hostiles.

on una sonrisa burlona. Dejó de lado su fachada de corte

tación de Bernice que pudiera usar en su contra. Solo pude retr

hablar?", p

rza era mucho mayor que la mía; su gruesa palma me apretó la garg

mías, dejando mis dedos

", jadeé

otra mano subía por mi pantorrilla bajo mi vestido. Seguí

de pulpo, comenzaron a toca

muslos, alrededor de mi cintura y finalmente sobre la suavidad de

d?". La voz pegajosa de Nick resonó en mi oído, y sus movimientos se volvier

leraba y mi resistencia dismin

tando finalmente su mano de mi cuello. Mi cuerpo se deslizó sin fuerzas p

equeña perra", dijo, alzando

e gritó: "¡Deja de actuar! Delia, deberías recibirme

rodeé mi garganta con las manos. Lo miré a los

fui aceptada por la manada, ¡aún llevo la sangre del Alfa en mis venas! Est

na bofetada; mi cabeza golpeó la pared, sentí un dolor agu

a sea mi perra!", gritó él.

. Nick no se atrevía a desafiar al Alfa de su manada, pero si se apareaba con una loba con sangre de Alfa, tendría una oportunida

l pie y arrastrándome hasta la cama de Bernice. Mi falda apenas me

", dijo mientras me subía a la c

aquí a salvarte. Te compré a tu padre con regalos para Bernice. Ahora, vas a lam

dedo en mi boca y jugó con mi len

o. "Creo que la hija de un al

añicos y mi cuerpo desnudo quedó c

to?! Había trabajado en la manada como una sirvie

Bernice

esclava para ellos? ¿Qué h

e. Mientras se relajaba, me levanté bruscamente con

eron cinco agujeros de sangre en el cuello de Nick. Sus ojos estaban llenos de incredulidad. El dolor en s

o y él solo pudo cubrir la herida. Con todas mis fuerzas, le di una patada en el corazón. Cayó sobre

s de mí, con una mezcla de ira y dol

raparan. Nick ya estaba furioso conmigo. Jamás pensó que un perdedor co

tante me salvó la vida. La puerta se abrió un segundo

par y cerré la puerta con llave desde afuera. Me apoyé contra la puer

iraba hondo para calmar mi corazón acelerado. Nick dejó profundas huellas dactilares en mis piernas y

a a mí misma que no podía quedarme ahí sentada;

i padre. ¿Por qué actuaba así? Bernice y yo éramos sus hijas. ¿Por

rnice debía de haberle sujetado el brazo, como si fueran un padre y

na idea cruzó

fie

tenía que ir

*

ntado apareció

puse, luego me escondí entre las sombras en un

ba mal en

fiesta para que, incluso si Nick me encontraba, no pudiera hacerme nada. Podría garantizar mi seguridad antes de que los Reales se fueran. Cuando los Reales y los invitados dejaran sus equipajes, podría escabullirme

on que no consiguió lo que quería?". Mi padre estaba s

ero potente resonó en el pasillo. "Ya d

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Emparejada con mi Príncipe Licántropo
Emparejada con mi Príncipe Licántropo
“"Su alteza, esta es mi hija, y le ofrezco mi lealtad". En una fiesta elegante, me escondí en un rincón y observé cómo mi padre, un alfa, se inclinaba para hablar con el príncipe en el trono, mientras mi hermana, Bernice, con un vestido ajustado y deslumbrante, se sentaba a los pies del príncipe y le mostraba una sonrisa encantadora y presumida. Era una recepción en honor del príncipe y de mi hermana, que iba a ser su pareja. "Mi niña, te tengo", sonó la asquerosa voz de mi primo. Al escucharlo, un escalofrío me recorrió la espalda. "No puedes quitártelo", dijo, intentando tocarme de nuevo. "No...". Al mismo tiempo, se oyó un grito ahogado desde el centro del banquete. Bernice estaba pálida, y el príncipe frunció el ceño ante la multitud que tenía delante. Desprendía un aura opresiva propia de un licántropo que hacía que todo el mundo tuviera miedo incluso de respirar. "No es ella", dijo el príncipe, negándose incluso a mirar a Bernice. ¿Cómo era posible? ¿No se suponía que la compañera del príncipe era Bernice? Yo seguía escondida en el rincón. No estaba de humor para seguir lo que pasaba en la fiesta. Solo quería librarme del imbécil que tenía enfrente. ¿Pero por qué el príncipe me miraba a mí, que estaba oculta en el rincón? ¡Oh, Diosa de la Luna, logro descifrar lo que dicen sus ojos!”