o el ático. Suena igual de molesto que
is tobillos y de pronto me pesa mucho. Este olor es muy diferente al de Bradley, que sie
me arrepiento al darme
e llamadas, pero no aparece respuesta alguna. Las luces del panel parpadean y aun así
traña se asoma al fondo. Luce como un hombre alto y totalmente esbelto, pero luego se estira y retuerce co
ntruso no es humano. Y tampoc
ar mi respiración y mi corazón late demasiado fuerte. Recuerdo lo que Carter me
cuerdas vocales hablaran a la vez-. Huelo tu miedo y t
nos metros. Puedo sentir su resp
ruidosa y en el casero paciente. Sufrí todo aquello, pero pienso también que quiz
ndo escucho el
radley corriendo. No lleva chaqueta, solo la camiseta blanca de tirantes que se ponía por dentro del traje y su pantalón
do, deja ver sus garras y lo mira fijamente. Después
s la pre
adas, sino escupidas, arrancadas
o -prosigue-. Pero algo
empleada. Y está
rota, húmeda. Así han de so
Alfa protege a una simple emp
ió con palabras. S
ra coreografía ni espectáculo, era puro instinto asesino. Bradley se transformó a mitad de vuelo: sus brazos se
apenas pudo
zado al suelo de un mordisco letal en el cuello. El otro, en cuestión de unos se
uñó el vencedor, con una voz poco
el ensangrentada con rabia y poco a poco, como una película proyectada a la inversa,
l cadáver y las manchas alre
tengo abiertos. Lo he visto todo. Sin embargo, asi
ingir pavor. Cuanto antes me acostumbre a contemplar el h
hacia la salida de emergencia. Después un portazo, y nuev
, con el antebrazo derecho emanando gotas rojas. Al parecer
e no mirara
na cumplien
y saco un pañuelo de abajo de la mesa. Lo presiono contra s
, mira haci
o nec
uieres desangrarte como un idio
los míos. No hay ningún indicio de rabia en ellos, so
e entre suspiro
hacia dentro. Mis manos tiemblan un poco, pero realizan su tarea con efectividad. Parece
da del botiquín de mi baño, y entonces le echa
hacer
vida debajo de estos treinta pisos de concreto y lujos es
se pone en pie, despacio. Se aleja d
fica nada -sue
e eso. Recuerda: solo so
luego, con voz má
os, y se hacen pasar por personas comunes para infiltrarse en las manadas. Y tú -duda an
uy tranquilizador -respond
mpe en el sitio con una bolsa negra
silencio. Da gusto verlo moverse con la seguridad del profesional que no admite demoras. Bus
rter cuando regresa, por decir algo y
ponde con una sonrisa que esconde tristeza-. ¿Qué más qui
ter me agarra del
le ha revelado al Feral dónde encontrarte. Ahora mismo
idea de quié
Pero ten cuidado, Michelle. No todos los l
l pasillo y con este olor a sangre fresca, no tengo l
ar de plata que no había visto antes. Un medallón con forma de lobo aullando, sujetado por una soga.
ntención de contárselo a Bradley. Luego de
extraño tratándose del implacable Bradley Wolfe. Mi jefe, mi captor, ¿mi salvador? Sé...
/0/24319/coverbig.jpg?v=dd9671ac54945b20f9838c9cf13367a7&imageMogr2/format/webp)