“Casada durante un año, su marido había rechazado tocar a Elena Rios, alegando una enfermedad delicada. Pero cuando la amante se presentó alardeando y arrogante frente a Elena con una prueba de embarazo, Elena se dio cuenta de lo ridículo que era el supuesto problema de salud de su marido. Un embarazo inesperado la convirtió en blanco de chismes. Elena solicitó el divorcio, pero su marido la amenazó con un vídeo de ella teniendo una aventura con un desconocido. Elena atónita entendio algo, todo habia sido planeado por su esposo. Su matrimonio no era más que una farsa, una conspiración para dañarla. Sin otro lugar al cual recurrir en medio de todo el caos conoció a Octavio Vance, ante sus ojos era su salvador. -Te ayudare a recuperar lo que te pertenece... Solo haz lo que te pido, y hazlo bien. Con el tiempo Elena comprendió algo, su marido solo era una ficha descartable en este macabro juego. Y aun había alguien que quería acabar con ella.”