do, todo fue una trampa que hiciste a propósito. Guillermo, ¿qué e
Guillermo la amaba de verdad y que por eso se había casado con ella.
Qu
ermo sonrió de repente, se sentó e
bató el cigarrillo, dio una calada y exhaló lentamente un anillo d
Fírmalo y haremos como si
undo más. Se agachó apresuradamente para recoger el documento que Sandra le había lanz
cuenta por ciento de las acciones de la Corporación Ríos. No se esperaba que Guillermo tuv
tando el documento con fuerza, temblando incon
gio. Además, las acciones de tu Corporación también se verán afectadas. Si Guillermo quiere apoderarse de tu Corporación, será pan comido. Gui
gabunda, ni idea de que haces interrumpiendo!- Antes de que Ele
tan desvergonzado como tú! ¿Le llamas marido? ¿De verdad tienes el descaro d
burló repe
ra mi intención, no tení
Guillermo, por supuest
n, deja de
era terminar de hablar,
sentara, luego se levantó y caminó frente a Elena, mirándol
lena, habló
irte, Elena, será mejor que firmes este acuerdo obedientemente.
a bien. Solo ahora me doy cuenta de que nunca te he entendido en absol
. Elena sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Sus afiladas uñas per
te tantos años, y una pizca de esp
os, permaneciendo en silen
uego los abrió para mirar a Guillermo,
años, alguna v
a frunció el ceño, pronunci
abría notado que el cuerpo de Guil
hablar de amor? Desde aquel incident
el documento y se lo arrojó con fuerza a la cara de Guillermo. Sollozó, conteniendo las lá
tes, soportando la humillación,
rmo al salir por la puerta, casi cayendo al suelo. Se agarró al marco de l
de Elena, Guillermo quiso se
ndando? ¿Has olvidado lo que
ción en la que Elena había desaparecido, apretando
s a ser dos líneas paralelas, qu
idaría es
ra puedes hacer lo que quieras con Marcos- dijo Sandra, levantándose y acercándos
uillermo apartó fríamente la mano de Sa
alejarse, un brillo despiadado
a pasado, parecía imposible
, con la mente en bla
su marido pertenecía a otra
ra peor que
repente vio un coche que se diri
ue directamente hacia él,
, dio un volantazo brusco,
nto trasero, Octav
r, ¿qu
de cruzar la calle y cas
ctavio Vance
h
en el suelo, César sinti
ce herida. ¿Deberíamos
César sin dec
a le heló la s
estaba? - Tras un largo silen
sar abrió la puert
do. César supuso que la había atropellado el coche y pr
hombros de Elena temblaban, con la cabe
spejo para saber l
nadie la viera
e preocupaba tocar las heridas de Elena,
có, con el ceño ligeramente frunc
asó exa
el sudor frí
si está herida. No me atreví a moverme b
os no son
bía otro hombre, Elena levantó ligeramente la cabeza, con
Elena. Tenía los ojos rojos e hinchados, el rostro cubierto de lá
ntrecerró
lermo ya había c
e sintió extremad
uillermo para que te devore
ahora? - César miró a Oct
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