había e
l periódico abierto sobre las rodillas. Dmitri Volkov había sido siempre un hombre imponente, el tipo de persona que entraba a una habitación y hacía que el aire cambiara. Ahora
eña Mish
ue me llamaba de niña
con seguridad desde los tres años, desde la noche que no recordaba pero que me habían contado: la noche en que Dmitri Vol
ientes papá
con un tono de voz orgulloso que no era
to con mucha atención, que era su m
recido
do ocho a
tancia, Misha. Y te pido que lo entiendas
puedes expl
m
mento correcto. -Su voz era tranquila pero grave-. Lo que puedo decirte es
qué
e pusieron en esta s
que siguió
peligro?
encia es que ahora el peligro está más cerca. Y tú eres parte de la ecua
una respu
todo lo que t
Dmitri me escuchaba como siempre, con atención, haciendo preguntas específicas, recordando detalle
raba para irme,
e que estás a
ayunamos
presión de Dm
recibió tu
se corregir, pero
era la versión corre
n hombre -
ro no es el chi
no deja espacio para ser el chico que fue. Pero sigue estan
tras caminaba por el corred
lo que tuvo que
sona enterrada bajo
puerta estaba entornada. Escuché voces
becera de la mesa: con esa postura que no era tensión sino control, escuchando a alguien hablar con los dedos entrelazados so
cami
itri no me había res
ver con el peligro ni con los enemigos ni con los secretos
ro frío que me había mirado esta mañana con es
que yo también lo
/0/23981/coverbig.jpg?v=67287a5101daf545fbcabeb4cee89ea3&imageMogr2/format/webp)