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Hasta que el contrato nos separe: casada con el enemigo

Capítulo 3 El regreso

Palabras:1538    |    Actualizado en: 04/05/2026

Isab

mansión Blackwell e

ños desde la última vez que estuv

os jardines. T

e nos montamos al avión para venir a la ciudad Seba

e a las puertas de la mansión no

pensé que nunca regresaría a

después he sido

bastián ya abriendo

ce pero no sin antes lan

siempre; hace años pensé, por un muy breve inst

uier otra orden me acerco hasta la entrada d

– sus ojos se abren ligeramente

– ¿Cómo has estado? – pregunto como si es

lackwell desde hace muchos años, desde mu

sonrisa de él es sincera – es bueno verla de regr

n empleado en la mansión nues

y él a pasear de ser un empleado nunca se

doy mi pésame. Se que Julián era

o mucho que no haya po

ambos nos

a lo mejor por eso cuando vivía en la

cucho a Sebastián detrás de mi – no te he traído

girar para verlo – tú me has t

bserva co

mbros en un gesto que busca restarl

o tanto mi maleta como la de Se

rmol brillante, candelabros de cristal, retratos familiares por

Sebastián

ca volverías a

scucho me ha

alguien que no espe

Blackwell se encuentra de pie en medio del vestíbulo de la

as, ojos oscuros como lo de su hijo.

frente – señora Blackwell – saludo con e

n con educación – sus labios se mueven con algo que definitivamente no

a modo de advertencia aunqu

sistente – continua Claudia –

e seco que golpean mi estómag

equ

mi padre? Él era un hombre viejo e incrédulo que se dejó se

padre diciendo cosas que nunca sucedier

e su hija diga

lo eres

entre su madre y yo como si pensase qu

quedé callada luego de todo lo que hizo? Está mujerzuela se atrevió a enga

interrumpo. Claudia está

Julián Blackwell pretendía hacer hubie

e de historias tristes. Lo convenciste de que eras una pobre niña huérfana sin nada para poderte meterte entr

es de Claudia

e lo que dice y mucho menos

usted está diciendo – m

– ¿Una simple camarera sin apellido se atreve a llamar a mí padre, a Jul

istérica pero

r lo que me mantengo en silencio. Discutir con personas como ella no m

nalmente lo que hace que tanto madre

quien hace lo posible por

Hayes, ¿Por qué estás

o entiendo que está haciendo aquí. Si ha venid

izar – interviene Sebastián con pe

De verdad te vas a

control absoluto de la empresa debo de casarme con Isabella –

n tal pa

s tramado todo – me acusa – tú convenciste a mí padre para

epito molesta aunque s

te

la mansión se vu

a arriesgar tod

astián quitándose la chaqueta del traje –

ldad de Sebastián l

yo no... – molesta detengo el rumbo de mis

mí familia, aún no sabes de lo que soy

ervo. Yo si se de lo que ella e

reocuparse, yo no v

– en silencio ob

irme pero no creo que

- dice Sebastián con firmeza c

ides sin consultarm

ue el abu

entre ellos

acuerdo con lo que Sebastián

dice Sebastián sin mirarme – luego de l

a maleta que John dejó en una esquina y me dir

sté año pase lo m

e no creo poder sobrevivir a ot

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Hasta que el contrato nos separe: casada con el enemigo
Hasta que el contrato nos separe: casada con el enemigo
“Cuando el jefe de la familia Blackwell fallece, todo cambia para Sebastián. Para poder heredar el control absoluto de la empresa familiar, su abuelo dejó una cláusula inesperada en el testamento: debe casarse con Isabella y tiene seis meses para lograrlo. Isabella Hayes es una mujer que llego a familia Blackwell solo para causar problemas y que de un día para otro simplemente desapareció, o eso piensa Sebastián. Ahora, con el tiempo en contra Sebastián emprende una búsqueda por Isabella. Ella será su esposa. Quiera o no.”