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arme vueltas incluso ant
labros de cristal de la mansión Sterling se desdibujaran en vetas de luz agresiva. Me a
pálida,
lada. Mi futura suegra estaba parada demasiado cerca, con su mano apoyada en mi
r. Sentía la lengua pastosa y pesada en
permanecieron fríos, calculadores. Le hizo una seña a un mesero que pasaba con un rápido movimiento de muñeca. "Lleve a
partarme, pero mis piernas me traicionaron. L
xpresivo como una pizarra, me tomó del bra
alor, por un pasillo que se volvía más silencioso y frío a cada paso. La afelpada alfombra ahogaba
parte de la mansión que Ryan
palabras, arrastrando l
de roble al final del pasillo. La abrió, las bisagras rechi
golpearon la gruesa alfombr
llamé en l
detrás de mí fue el sonido más f
neblina de la droga. Me puse de pie como pude, tambaleándome,
era débil, absorbida por los p
ue iban del suelo al techo, iluminando la habitac
nces cua
ra Ryan. Este hombre era más corpulento, más oscuro. Estaba sentado e
n Ste
bre del que la familia susurraba c
o me observaba con ojos qu
lor; era un vértigo desorientador que hacía que el mundo se inclinara sobre su eje. No podía pensar. No podía respirar. Solo
illé ha
grimas nublándome la vis
staba fría contra mis palmas ardientes. Podía sentir el metal rígido de los aparat
da, pero tampoco me ayudó. Se quedó allí sent
que vibraba en la oscuridad. No era la voz de un hombre débil. Era el g
nsoportable. Tiré del escote de mi vestido, desesp
ar aire b
ian al aire, su v
n una tenue luz azul. "Cierra el ala. Que nadie entr
azo. Su aroma -sándalo, tabaco y algo singularmente masculino-
suspiro que sonó a resignación, sus dedos rozaron mi cabello. Su contac
ordenó s
ue las piernas bajo mi mejilla se sentían tan frías e in/0/23863/coverbig.jpg?v=d320004b95ab83d082e23fc4fdc6e381&imageMogr2/format/webp)