el lugar a través de los ventanales de piso a techo, ilum
taba con un dolor sordo y rítmico, un recuerdo del whisky en Obsidian.
a que Serena insistía en quemar. Esperaba oír el arrastrar de sus pies, el ca
enc
estaba en un si
llamaba porque le importara; necesitaba su café.
o resp
irritación. "Serena, no te pongas con
encimera estaba vacía.
el dormitorio principal. L
jó para
uz reflejándose en los frag
ro irregular se abría en el centro, rodeado por una telaraña de grietas. El olor a
emonio
, y sus zapatos crujie
mesita
a serpiente. La alianza de bodas, manchad
a pulcra, pequeña. *El fideic
se rio. Una risa corta
murmuró. "Est
e. O a algún hotel barato a esperar que él la llamara y le suplicara que volviera. H
y marcó el núme
frotándose las sienes. "Está haciendo un berrinche. Quie
lado de la línea. Un si
nte. "La señora Sterling... Serena... fir
u mano dejó de masajear s
odos los derechos de pensión alimenticia, manutención conyugal y a los bienes matr
se inclinaba ligeramente.
e vuelta su mitad de la cuenta corriente conjunta. Solo nec
edor de la habitación. La puerta de
idos de diseñador, los abrigos de piel, los bolsos que le había hecho comprar a su asistente p
llev
r q
tenía dinero, ni trabajo, ni futuro. Lo necesitaba a él. Nec
vacío en el estómago. Pérdida de
ite", dijo Jul
ero usted
esentes nada hasta que la encuentre. Necesito s
ra el maestro de este juego. No le daría la satisfacción de una liber
número de
ted marcó ya no e
mirando l
no vibró.
á haciendo ese ruido otra vez. Y vi el brazalete más lin
, Julian sintió un destello
o, Elena
scul
ahora no
trea la tarjeta de crédito de Seren
La última transacción fue la tarifa de un taxi a Midtown a las 11:30 p. m. Desde entonc
la habitación. El crujido de los vid
do. Sin de
ternacional J
encio, un santuario de cu
unas gafas de sol enormes que le cubrían la mitad del rostr
e, se le acercó. Llevaba un maletín de cuero.
sington", dij
en se dirigía a ella por el apellido de soltera de su madre. El ap
voz era firme, aunque
h", dijo Alfred. Colocó un pasaporte nuevo sobre la mesa fr
s arre
r es el mejor especialista en metabolismo del mundo. D
ta el dolor"
lta de cirug
irugía plástica. Quiero sanar la piel, no cambiar el rostro.
illo de respeto en los oj
no. "Su teléfo
regó el teléf
el o
ote de basura en
ma segura". Hizo un gesto a un equipo de seguridad cercano. Do
, señorita. No necesitará esa ropa a do
llevaba. Contenía los últimos vestigios de Seren
so de
No miró hacia la maleta. No miró hacia el horizonte d
nto le azotaba el cabello,
50. El interior era de
entras el avión comenzaba a rodar por la pista,
Probablemente buscaba a alguien a quien culpar. Pero no presentaría los papeles
iera cuenta de que realmente se
ocidad. La fuerza la empujó
ron en hormigas. Los edificios, en juguetes. El pent
ró contra el frío cristal. "No
te a la derecha, desapa
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