las pesadas cortinas de terciope
por los pasillos oscuros y llenos de humo, siguiendo los n
latón y abrió la p
interior se co
No había ninguna enfermera a
trajes caros. August estaba sentado en el centro de un en
contra su costado, con un aspect
ugust estaban sentados alrededor de la mesa de c
Elisa se tensaro
mostrar una pizca de miedo. "¿Quién envió el
olega fue demasiado fácil", se burló Devon, haciendo un gesto con la mano hacia la pantalla. "Unos cuantos miles de dól
ando un aborto espontáneo? ¿Esparciendo
favor", gimió suavemente. "No seas demasiado duro con ella.
hizo que el estómago de Elis
nía sobre Elisa, sus anchos h
ate con ella", ordenó August
illa. "Nunca me discu
estalló en g
ró apresuradamente en la habitación, llevando una ba
o a Devon, este sacó sutilme
Soltó un grito y se t
tazas de café hirviendo volaron por el
ó, levantan
elante para proteger a Allena. Para llegar a ella, extendió lo
ó a E
. Los pies de Elisa se despegaron de
a girar, y se estrelló con fuerza contra la a
ntoso resonó en
a manga de su gabardina. Una agonía cegadora e
salpicando inofensivamente la alfombra. Allena est
esplomó en
empapando la tela color canela de su abrigo y g
uedó en un sile
harco de sangre que se formaba alrededor de Elisa
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