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Una chica, una manada de bestias

Capítulo 3 Por fin encontró una forma de mejorar su poder espiritual

Palabras:1642    |    Actualizado en: 08/05/2026

aro

hermana antes de dirigirse direc

es, pidió al empleado que sella

está registrada como mujer soltera", dijo con una sonrisa cortés. "Yggdrasil le asig

, les lanzó los certificados a Waylon y Jaycob. "Listo. A par

a reflejada en su rostro. "Lillian, ¿de verdad rompiste l

eza. "¿Amor? Nunca hubo amor entre nosotros, solo era una obli

tus palabras! ¿Crees que puedes hablar así de nosotros? Nos nega

ó en responder, pues no valía

irigió a casa antes de qu

inyección a Samuel que lo mantenía con vida, pero que su condición no había mejorado. Esta

en la alfombra, con el cuerpo encorvado por el dolor, luchando contra oleadas de dolor. Soltaba quej

lanzó hacia adelante y lo sujet

con respiraciones irregulares y su voz salió áspera cuando dijo: "N

eza con cuidado y dejó que su poder espiritual f

do los huesos para luego volver a aplastarlos. Algo invisible parecía presionar a lo largo de su col

o era suficiente para calmarlo. Apretó los dientes y la ap

supresores en alguien con antecedentes penales. Sin una hembra d

l tacto, pero no bastó. Solo qued

servado a la pareja de

Ni en su vida anterior ni en la a

solo un instante antes de decidirse. Se inclinó, le sujetó la cabeza

sus labios se encontraron. Algo en su interior cambió de una f

imentó lo que era ser

relajaron y el agudo dolor que le desgarraba los huesos se d

se movieron por sí solos. Rodeó la cintura de Lillian y la acercó, abrazándola con fuerza co

o. Samuel entrelazó su lengua con la de ella, lamiéndola y succionándola sin ces

mente en un estado de confusión. No solo notó un cambio fí

endo agua, atrayendo todo lo que brotaba de él. La energía salvaje que lo rodeaba

poder espiritual se había agotado por completo. Su cuerpo cedió y se

o, pero la tormenta en su interior se calmó lo suficie

es de optar por no tumbarse a su lado. En lugar de eso, se sentó en el suelo y s

n como ella se esforzaría

qué había hecho él p

ella era

un día y una noche enteros. Sintió calor a su alrede

a Samuel tumbado en el frío suelo ju

gitó casi al instante, incorporándos

os de encima y, con sus rasgos rudos pero llamativos,

rozaron su pelo desordenado y luego le tocaron la oreja. "Sa

e lobo, sus orejas y su cola eran muy sensibles. "Estoy acost

o a demasiados como él ser llevados por hembras que los trataban como un capricho pasajero.

no dudaban en cruzar la línea y tratar a sus esclav

ado a una conclusión: si quería sobrevivir, tenía q

ó: "No digas cosas así. De

o entonces se dio cuenta de lo alto que era. De pie junto a él, apenas le llegaba al

antes de volver a hablar. "Después de lo qu

te antes de responder: "Sí. Me ayudas

su mirada se desvió hacia los labios de ella sin

macho experimentaba un alivio profundo por parte de una hembra, la sensación lo ma

mí?". La emoción se reflejó en el rostro de

ara ella. La forma en que funcionaba su poder e

utilizado. Todos esos años luchando contra bestias aberrantes no habían cambiado n

Fue una conexión más profunda que le permitió atraer muc

al hombre, incapaz de ocultar

rió su rostro y no supo cómo reaccionar. Todos sus instinto

tan bien. No merezco tu amabilidad. Tengo antecedentes penales y estoy marcado como escla

nrisa inquebrantable. "Traerte a casa fue la mejor dec

conmigo, Samuel. Quizá se

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Una chica, una manada de bestias
Una chica, una manada de bestias
“Lillian despertó en un universo de licántropos como una completa perdedora. La buena noticia era que las mujeres gobernaban y podían tener múltiples compañeros, pero aun así terminó siendo despreciada por todos. Comparada con su talentosa hermana en todo momento, le robaron a su primer compañero y los siguientes cuatro la rechazaron sin piedad. El primer compañero fue el propio Rey de los Súcubos. En su primer encuentro, le advirtió a Lillian que solo se quedaría el tiempo necesario para recuperarse de sus heridas, y que nunca podría haber nada entre ellos. El segundo compañero fue un tritón. Él la miró una sola vez y dijo que no tenía interés en alguien como ella, lanzándole un poco de dinero con desdén para que terminara su vínculo por sí misma. El tercer compañero fue el Creador de los vampiros, con más de mil años de edad. Él admitió que admiraba a su hermana y dejó claro que no tenía interés en alguien tan poco ambiciosa como Lillian. Entonces ella rompió cada vínculo y eligió su propio camino. Pero mientras ascendía cada vez más, esos mismos hombres regresaron, llenos de arrepentimiento y suplicándole que les diera otra oportunidad. El cuarto compañero fue un hombre lobo al que Lillian había rescatado de una pelea clandestina. Ella pensó que tal vez él sí se quedaría, hasta que reveló que era de la realeza. Y, por supuesto, quería deshacer su vínculo con ella para aumentar su poder.”