ños de
pacientes tosiendo, teléfonos sonando y el chirrido de las ruedas de la
le el paso. "La interconsulta de neurología en la habitación 3
do en un moño severo y apretado. Nadie la miraba y veía a Giselle Villarreal. Veían a la Dra. Mandy, el fantasma del mundo de la neurología
nítida. "Y revise la presión del líquido cefalorraquídeo
, asombrado. "Claro.
. 3:00 p. m. Tenía exactamente veinte minutos ante
s, con la mente ya pasando de las ne
u
lido se estrelló
atrás, recuperando el eq
ul marino en miniatura y a medida que probablemente costaba más que el coche de la mayoría de la ge
llevándose un de
enzó ella, agachán
ró con urgencia. "¡V
rila
", resonaron voces graves
on trajes negros escaneaban a la multitu
e se quedó helada. Esos ojos. Eran del colo
sus costillas. Este era el hij
do a los guardias. Pero el terror en su peque
para protegerlo entre ella y un gran helecho en una mac
n corriendo a su lado, co
ó escapar un dramático suspiro de ali
eando la cab
tó ella, tratando de
", dijo solemnemente. "Te par
iración. "Creo que me estás c
Sus dedos eran pequeños y cálidos. "Oí a la enf
igió suavemente, con el
era? Necesit
risa se escapó de su mascarill
negando con la cab
sa se de
as". De repente, Jamin se agarró el pecho y gimió
te y sus dedos encontraron su
s mirándolo. "Tu c
. "Vale, me has pillado. No estoy enfe
y las palabras le supieron a ceni
"No me cae bien", murmuró, pateando una baldosa del suelo. "Es mala.
a echó? Pero las noticias... los tabloides l
Doctora Mandy a urgencias",
Tengo que irme, Jamin. Ve
or. A mi papi... le duele. Se golpea la ca
a como el síndrome d
on los ojos llenándose
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