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has. La libertad estaba
i teléfono desec
a pantalla, mientras un pavor helado se acumulaba en mi es
recía de toda calidez. "La Matriarca notó que no confirmó su asistencia al Cónclav
s, yo
nzas esta noche. Si tú y el Alfa Jace no cruzan las puertas de la Fortaleza Blackwood a las siete en punto, con
esas palabras hizo que una plata fantasma quemara mi piel, un recuerdo visc
on la voz entrecortada y temblo
ores de Hilda me cazarían antes de que cruzara la fron
ciencia a entrar en la red de
mental. *Necesito que vengas conmigo
a. *¿Estás loca, Elyse? ¡El Anciano Marcus congeló mis cuentas! ¡Estoy lidiando con
y sin filtros a través del vínculo. *¡Me arrastrará de vuelta a los calab
nstintos de Alfa de Jace reconocieron el miedo genuino y primario que irradiaba
llegamos a las siete y nos vamo
bloroso, rezando para que pudiéramos simple
stido negro de gala, temblando mientras la corriente de aire de la pesada puerta principal se colaba hasta mi
minutos para que tuv
segundo piso. No estaba usando el enlace mental; hablab
tontamente Ciera, un sonido que goteaba falsa inoc
del suelo. La puerta del dormitorio de J
ctor de la Manada!", bramó Jace, su aura de Alfa
erfectamente calculadas. "¡Tú tienes una Luna! ¡No puedo simplemente esperar para s
pura de esta hizo que mis propias rodillas se doblaran l
epulcral. El único sonido era el violento t
e mental
e toda culpa. *Los Ancianos acaban de convocar u
reuniones en la noche del Solsticio de Invierno. Era una mentira patética
de Jace estaba exactamente donde lo había dejado, con el sobre de R
ulo que me ataba a Jace Silvermoon se marchitó y murió en
viento helado me mordió la piel al instante, pero no me detuve. Salí a la ceg
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