“Mateo Vargas muere en un trágico accidente, cargando con una culpa que lo persiguió toda su vida: no haber podido salvar a su madre. Elena Morales murió cuando él tenía apenas siete años, asesinada a golpes por su padre alcohólico. Pero gracias a la influencia del tío militar de Mateo, el crimen quedó impune, archivado como un "accidente doméstico". Mateo fue enviado a un internado a los cinco años, alejado de su madre justo cuando más lo necesitaba. Solo lo trajeron de vuelta para el funeral. Durante treinta años vivió con el peso de no haber estado ahí, de no haber hecho nada, de haber sido solo un niño indefenso. Pero el destino le concede lo imposible: una segunda oportunidad. Mateo despierta en su cuerpo de tres años, justo dos años antes de ser enviado al internado y cuatro años antes de la muerte de su madre. Con la mente de un adulto de treinta y cinco años atrapada en un cuerpecito infantil, tiene el conocimiento del futuro pero las limitaciones”