embarazo provocaba en su cuerpo. La barriga, antes discreta, ahora comenzaba a destacarse con suavidad, transformando su ropa y la
se miraba al espejo y apenas se reconocía. Veía no solo a la mujer que había sufrido una desilusión amorosa, sino
unaban. No dijo si era bueno o malo, simplemente lo observó con esa m
automático, casi un instinto de protección. "Es el peso d
, sirviéndole más jugo. "Porque tienes buen co
ada uno conocía su lugar y sus necesidades. Lucas seguía siendo el apoyo perfecto: le recordaba tomar las vitam
on quien compartir exclusivamente esa experiencia. Veía a mujeres en la calle acompañadas de sus maridos o parejas, acariciándose el vientre juntos, y sentí
Sofía, Daisy dejó que las lágrimas fluyeran. No era por dolor físico, sino por una mel
preguntó nada de inmediato. Simplemente se acercó despacio y se sentó a
susurró. "Tener que ser
, secándose el rostro. "Tengo tanto miedo, Lucas. Miedo de que crezca sin padre
e equivocarás, claro, porque eres humana. pero acertarás mucho más porque amas a este bebé más que a nada. Y sobre el pad
de lo esencial que se había vuelto Lucas. No estaba intentando sustituir a n
cosas para el ajuar, no con tristeza, sino con la alegría de quien prepara un nido. Lucas la acompañaba de
iposas batiendo sus alas dentro de ella. La sensación era mágica, indescriptibl
, ¡rápido!" dijo
vientre. Por unos segundos no pasó nada, y entonces, una pequeña patada suave, pero perc
, con la voz quebrad
tiendo una felicidad plena apodera
más allá de la amistad, una alianza que se solidificaba cada día. Daisy miró a Lucas y sintió una gratitud tan grande
te de la historia que ella estaba construyendo. Daisy sabía que el camino aún sería largo, que habría noches
cas, que aún mantenía la mano allí, como s
n voz baja. "Por
ó él. "Vamos a pasar por
/0/23669/coverbig.jpg?v=6e8232bbe68ff9030fb2bc59d6d73e41&imageMogr2/format/webp)