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rk Cit
-ordenó el hombre
tumbó en el cora
sa no podía creer
nde se había ganado una beca para estudiar Administración de Empresas, hasta la oficina
spués de todo parecía tan enamorado de ella que la instó encarecidamente a no usar protección es
ntinuó-: Mira, Vanessa, eres demasiado joven, vas a truncar tus estudios. -Se llevó la mano a
humano! -gritó agitando sus b
e seguiré queriendo. -El hombre bajó el volumen de su voz temeroso de llama
ludaban con la cabeza, él estaba demasiado avergonzado para darse la vuelta, nadie podía en
empujó con fuerza, abandonó los brazos del
un hombre que quiere matar a
er para que te comportes bien en mi trabajo? -
te de cincuenta dólares de su cartera, agarró la mano
ste momento, ve a esperarme a la cafetería de al lado, charl
tante que esto Raúl
l vestíbulo de la planta baja en cua
*
su reloj impaciente, pero él no aparecía, ya había pasado una hora, lo llamó al móvil, para despedirse de una vez por todas
ró a preguntar a
ista? -indagó-, soy su novia y me acaba de decir que
escenario de su discusión y, si
acho de la planta diez,
Cuando llegó a la planta y se dirigió al pasillo, sólo dob
favor Raúl,
en la mente. El corazón
provenía el sonido hasta un despacho, donde no dudó en empujar la puerta semiabierta. Ahí encontró a su novi
pere? -cuestionó con la voz temblorosa y la mirada l
losiva que tenía a su lado, se subió la cremal
spera, pued
jo en mi vientre es sólo mío, y
su hora de almuerzo, alcanzaron a escuchar la discusión, Raúl al notar la presencia
cucharan. -Yo ni siquiera te conozco, muchacha insolente, ve y
sido humillada de la peor manera, entonces salió corriendo de ese lugar donde sentía que se asfixiaba. Salió de aq
o, no sé cómo, pero juntos saldremos adelante, velaré por ti, día y noche, seré padre y madre -murmur
*
cisco, C
e trabajo. Todas sus esperanzas estaban puestas en conseguir ese empleo que se adaptaba a su horario
los invitados, se había arrancado el corbatín y tirado en el césped del
a mente, pisando hasta el fondo el acelerador había
la cita, y para asegurarse que estaba en el lugar adecuado, inclinó su cabeza, miró
manos salieron volando por el aire, y ella cayó desplomada en el piso, percibiendo un fuerte golp
pulso se le aceleró. Sabía que el accidente no fue su culpa, pues la mujer se aventó a la avenida sin mirar e
a mujer en el pavimento estuviera con vida, el corazón le latía con fuerza abrupta. La t
abrió sus párpados, y lo único que vio fueron unos f
uplicó, buscó la mano de aquel hombre y la presionó con fuerza
lce; presionó los párpados, era un hombre frío, así lo había hecho la vida, pero no podía
no pensaba quedarse un minuto más en San Francisco, eso no era bueno para su estabilidad emocional. No soportaba ver a Paige su ex novia, la muj
desalmado» se dijo así mismo, contempla
mpañar a la chica al hospital, permaneció ahí hasta saber que estaba fuera de peligr
orita Vanessa Johnson
e acercó de
on ella en el accidente. ¿Cómo está? -indagó
ar la hemorragia debido al golpe, y el bebé se encuentra a salvo, también tuvo
se le había encogido en el pecho, su mente había viajado al pasado, a la época de su infancia, a aquellos momentos en los cuales su madre hacia malabares con el dinero, pues no les alcanzaba, y
*
ientre, como protegiendo a aquella criatura, se estremeció ante aquel cuadro, se veía una chica muy joven, su rostro, aunque pálido reflejaba dulzura, pero él n
e recuper
desapareció, sin dar su nombre, ni nada
la revisaba por el destino de su criatura, el alma le volvió al cuerpo, al saber que su hijo aún crecía en s
bía perdido la cita de trabajo. -¿Qué voy a hacer? -se cuestionó temblando, no sabía que le deparaba el fut
cercó a su lado-, no te alteres esto no le
abajos me rechazan por estar embarazada, y en los que me dicen que sí, me exigen horarios que no me permiten conti
pobre mujer, entonces sacó del bols
ron esto
as de su rostro, arqueó u
-cuestionó
con la mano-, por cierto, era muy atractivo, vestía un frac, no sé si se estaba casando, o iba a retrasa
ció, percibió un p
en la garganta, necesitaba saber quién era esa persona, darle una dis
r en par, al mirar el interior: Había
e permanecer en reposo por el bien de su bebé, le dejo este dinero para que no tenga
dinero, quizás unos cinco mil dólares, o más. Negó con la cabeza, no le gustaba recibir limosnas de nadie, pero en ese momento est
nfermera. -¿Sabe el nombr
lo consigo, debe estar registrado en el
e se llamaba: Ryan Spencer. Él para que nadie de la familia supiera su paradero, ni lo involucrara
gracias en persona. -Acarició su vientre-, junta
n ese momento que el destino más
*
o pertenece a ninguna de mis series, por lo que pueden leerla con
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