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rcia está en una reunión de negocios con nuevos clientes. Mien
le encanta especialmente esta zona, con los co
a a sus clientes charlar, apar
te ha sido entregado y est
afé y se disculpa
mpo. Tal y como acordamos, les enviaré todos
mano, y Marcia se dirige
===
l hombre de cabello castaño claro y ojos azul cla
mientras cruza la calle, se dirige al a
ina, un edificio de dos plantas con una fachada acristalada en la p
ltre Bacchus, una mezcla de italiano y francés. Es un
l hombre que va en el asiento del copiloto se inclina, pone una mano s
ente la calle hasta la puerta. Se queda un momento fuera, con la
===
con los hombros encorvados y la cabeza gacha. Se da la vuelta y levanta la vista cuando
omo si se le hubiera escapado todo el aire de los pulmones
on los ojos muy abiertos y se le cae l
ra
tá bien? ¿Va todo bien?», exclama
cia él: «Oh, lo siento, aún no hemos abierto.
se marche, mientras se dirige hacia su jefe, con preocupación en el rostro po
lta espalda y los hombros de Marcia moviéndose con graci e mientras liberaba la tapa de la caja, con la cabeza gacha y la concentra
ue los dos se miran fij
ondo y balbucea: «Tú... Jull
o atrás y levanta la mano. «¡Alto!», grita, y Jullian se detiene
mira a uno y otro, confundido y sin saber si decir
or favor, déjanos solos. No pasa nada
uerdo a la petición de Marci
tienda, mira fijamente a Marcia.
éndole, con su voz normalmente suave tem
? ¡Vete, Jullian!», balbucea, alzand
.», vuelve a
in dejarle hablar, esta vez expresando sus
primera vez desde que entró en la habitación, sus ojos se apartan de Marcia
hablar», le insta,
ras inconscientemente desvía la mirada, inclinando la cabeza hacia un lado, hacia
nto y se vuelve hacia Jullian c
labios y mira desa
mos las cosas está mal y es
», grita Marcia, apretan
úa Jullian, con voz firme, sus hermosos ojos azul c
responde Marcia incrédula. Se aleja de Jullian, se da la v
l y las manos en su esbelta cintura, continúa: «No quiero
ción. Cierra los ojos durante tres segundos y da un paso adelante. «Sé que no quieres oír lo que ten
l, con solo el perfil de su esbelto rostro visible. «Este es mi esp
nación. «Está bien, me ir
ian. «¡No te atrevas a volver aquí! ¡No tienes nada
ienes mucho que ver conmigo, y yo tengo mucho que ver contigo. Me iré ahora, como me ha
te, más cerca en su ira que en la realidad, con los rost
damente hacia atrás, alejándose de la intensa actitud de Jullian
paso atrás y carraspea. «Lo siento. Sient
mente a Marcia por última vez
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